La directiva del ejido Tila afirmó que respeta las casas de los pobladores y avecindados que ahora se encuentran desplazados desde el 7 de este mes, que han habitado en esas tierras, pero no permitirá más construcciones ni la compra y venta de solares.

En un documento firmado por todas las autoridades del ejido, la directiva manifestó que también respeta sus negocios y su forma de vida, pero ellos “deben de acatar las reglas que el ejido tiene”.

Agregó: “Por ello les reiteramos, a los desplazados que permanecieron y los que quieran regresar, que deben de respetar que tres veces al año se realizan festividades religiosas y que el uso de las calles está facultado el comisariado ejidal; el acuerdo de la asamblea general es que tenemos el derecho de medir el área de la vía pública que se usa para Instalar puestos y vendedores ambulantes”.

Es decir, añadió, “aquellos avecindados y pobladores que quieran rentar y cobrar por el uso de calle que queda frente a sus casas, están incurriendo en actos ilegales porque el dueño de las tierras somos el ejido de tila. Vale decir que el fondo recaudado que da cada puesto que se coloca en las calles, se utiliza para limpieza y combustible para los camiones recolectores de basura”.

El ejido Tila, que aglutina al grupo de los llamados Autónomos, afirmó categóricamente “que es falso que nosotros cobramos derecho de piso de 70 mil pesos o más, quienes lo han hecho son parte del crimen organizado y lo comprobamos por los recibos que expedimos por cada pago hecho por ustedes”.

El conflicto en Tila se agravó el 4 de este mes, cuando sus integrantes se enfrentaron con un grupo antagónico, con resultado de tres muertos, cuatro heridos y 17 casas y 21 vehículos quemados, lo que provocó el desplazamiento de más de cuatro mil habitantes el 7 de junio.

En su documento, el ejido expresó a los pobladores y avecindados: “Muchos de ustedes tienen mucho tiempo de vivir en tierras del ejido de Tila, cuya propiedad de los 836 capacitados está amparada por Resolución Presidencial de fecha 30 de julio de 1934, por lo tanto, conocen, saben y les consta que nos regulamos conforme a la Constitución, la Ley Agraria vigente desde 1992, la Declaración de la ONU sobre Derechos de los Pueblos Indígenas y el Convenio 169 de la Organización internacional del Trabajo (OIT)”.  

Subrayó que la Constitución señala “que como pueblo indígena tenemos derecho a señalar normas para lograr la convivencia en paz; la Ley Agraria señala que tenemos derecho a regular el uso de las tierras ejidales, y los instrumentos internacionales señalados mencionan y obligan al Estado mexicano a respetar nuestro derecho de obtener recursos para financiar nuestras actividades autonómicas o de ejercicio de nuestro legítimo derecho de autonomía”.

Por lo tanto, abundó, “como núcleo agrario ejidal tenemos un reglamento interno del Ejido de Tila con el que regulamos la vida interna y la forma en que se usan nuestras tierras. Como lo hemos dicho, todas las personas que han habitado nuestras tierras les respetamos sus casas, pero no más construcciones, compra y venta de solares; sus negocios, sus formas de vida, pero en contrapartida ustedes deben de acatar las reglas que el ejido tiene”.

Dirigiéndose a los pobladores y avecindados remarcó: “Ustedes, al asentar sus viviendas, fueron engañados por los tres niveles de gobierno, no pueden alegar ignorar ese reglamento, porque la norma es igual para todas las personas habitantes de las tierras del ejido de Tila. Si ustedes no quieren cumplir esto, entonces lo que piden son privilegios y eso no va a suceder, y no va a suceder porque entonces piden que la norma sea injusta y desigual”.