Al menos 199 familias originarias de Venustiano Carranza, que fueron desplazadas de sus tierras el 5 de mayo de 2013 —por gente de la Casa del Pueblo—, solicitan a las autoridades el cumplimiento de dos demandas pendientes: derechos agrarios y el faltante del pago por las pérdidas de su patrimonio, por la cantidad de 2 millones 900 mil pesos.
Manuel Velázquez, agente municipal de la comunidad Trinidad Okil —conformada por los afectados—, señaló que después de 10 años, aunado a los compromisos incumplidos por los anteriores gobiernos, la Asamblea General decidió obtener un promedio de 200 hectáreas de tierra de forma pacífica, dialogando con los dueños para que sea el gobierno quien les pague a ellos, a cuenta del adeudo.
Indicó que en el poblado donde fueron reubicados la mayor parte de las hectáreas fueron utilizadas para la construcción de viviendas, dejando muy poco terreno para la agricultura, actividad principal a la que se dedican. En la actualidad, el poco espacio que tienen para cultivar les resulta insuficiente para obtener alimentos que vender y de autoconsumo.
Por ello, solicitan que como parte del adeudo pendiente del pago de indemnización que se estableció hace años, se hagan las gestiones para que puedan ocupar esas tierras de forma pacífica y conforme la ley.
Detalló que fueron desplazados en 2013 por gente de la Casa del Pueblo, acusados de robo de ganado, lo cual nunca se comprobó a pesar de las solicitudes de investigación que hicieron a las autoridades de justicia en aquel entonces.
Siendo gobernador Manuel Velasco Coello y secretario general de Gobierno, Noé Castañón León, les solicitaron su intervención para prevenir precisamente el desplazamiento, porque ya existían amenazas, pero jamás los atendieron; incluso, desde el gobierno de Juan Sabines fueron ignorados.
Como resultado del violento desplazamiento, tres personas fueron asesinadas, dos personas heridas, 119 viviendas saqueadas y quemadas, sumándose a ello las pérdidas de cosechas de maíz, de animales de traspatio, de ganado y la quema de vehículos.
Ante tal brutalidad, los desplazados peregrinaron por cuatro meses en Berriozábal y Tuxtla Gutiérrez. Posteriormente fueron reubicados en el lugar donde se encuentran actualmente, que lleva por nombre Trinidad Okil, en Venustiano Carranza.












