Desplazados viven en condiciones precarias

Desplazados viven en condiciones precarias

Unas 45 familias que fueron expulsadas del ejido Saltillo, en el municipio de Las Margaritas, por un problema político-social, y que se desplazaron de manera forzada en febrero del presente año, sobreviven en condiciones precarias en la cabecera municipal, con el apoyo de la ciudadania para su alimentación, vestido y hospedaje.

Fue el pasado 24 de febrero de 2022 cuando el problema inició frente a la presidencia municipal de este municipio, mientras un grupo de campesinos del ejido Saltillo realizaba una manifestación de manera pacífica frente a la alcaldía, siendo atacados por un grupo de choque de la organización social Alianza de Organizaciones Sociales y Sindicatos de Izquierda (ASSI) que dirige el alcalde Bladimir Hernández Álvarez, junto a su padre Antonio Hernández Cruz, en donde hubo dos fallecidos.

A consecuencia de este fatal hecho, autoridades ejidales supuestamente en contubernio con el edil expulsaron a varios pobladores que se manifestaron ese día, y un año después, en febrero del presente año, expulsaron a sus familias, siendo un aproximado de 195 personas que tuvieron que huir de sus hogares, pues sus viviendas fueron destruidas e incendiadas, sus cultivos destrozados y sus animales de corral destruidos.

Los desplazados tuvieron que refugiarse en la cabecera municipal, en donde la ciudadanía los cobijó; los han apoyado al hacerles entrega de víveres y ropa, y en un primer acuerdo el Ayuntamiento les dio espacio para vivir en una bodega, pero en condiciones deplorables. Asimismo, el edil Hernández Álvarez se comprometió en reubicarlos y brindarles apoyos, pero bajo una condición: pasar a ser integrantes de su organización ASSI y así poder reelegirse.

El retorno a su lugar de origen se torna un asunto difícil, señaló Tomas Vázquez Aguilar, vocero de los desplazados, quien dio a conocer que en días pasados invadieron un terreno de dos hectáreas propiedad del Ayuntamiento, como medida de presión para que se dé un diálogo. “Nosotros solo queremos un lugar, un hogar dónde vivir con nuestras familias; prácticamente vivimos en la calle”, refirió.

Indicando que los tres niveles de gobierno han hecho caso omiso a esta problemática, en tanto que ellos, hombres, mujeres y niños sufren las consecuencias de esta indiferencia y la falta de acuerdos concretos.