En Tapachula un alto porcentaje de la población económicamente activa labora en el sector informal, no asalariado, tanto en el comercio semifijo y ambulante como en la mano de obra primaria. Sin embargo, en esta frontera sur de México, ante la presencia de miles de migrantes que buscan apropiarse de espacios en los mercados para ofertar su trabajo, por igual en obras de albañilería o fincas, los nacionales señalan haber sido desplazados por ellos, en gran parte porque las autoridades y empresas se ahorran algunos pesos.
Jorge Echevarría Cruz, secretario general de los comerciantes en pequeño y presidente de la Unión de Trabajadores No Asalariados de la Confederación Nacional de Organizaciones Populares de Tapachula (CNOP), expuso que en el caso del ambulantaje del centro de la ciudad, recientemente han surgido graves problemas entre las organizaciones sindicales y los comerciantes locales con grupos de extranjeros, quienes han protagonizado enfrentamientos y buscan apropiarse de varios espacios sin pagar impuestos, desplazando a quienes por años se han dedicado a esta actividad.
En lo que se refiere a la mano de obra no calificada y calificada, los mexicanos también han sido desplazados por los extranjeros, pues son contratados para realizar esos trabajos, sobre todo porque resultan más económicos; aunque se quebranta la ley, porque a los trabajadores migrantes no les cubren sus derechos laborales y les pagan prácticamente lo que quieren. La verdadera afectación es la falta de empleo para los nacionales porque se considera que son más costosos, se les tiene que cumplir con las horas laborales y, a diferencia de los extranjeros, se les vulneran sus derechos.
Lo ocurrido la semana pasada frente al mercado “Sebastián Escobar”, donde inclusive agredieron a mujeres, es un claro ejemplo de la irracionalidad y violencia con las que actúan los extranjeros, porque señalan que la autoridad en materia de seguridad y justicia no les hace nada y los organismos de Derechos Humanos siempre les dan la razón.












