Destrucción

Estudios recientes ponen en evidencia que nuestro país pierde cerca de medio millón de hectáreas de bosque por año, a pesar de que las autoridades ambientales señalan que en el periodo 2000-2005 disminuyó a 260 mil hectáreas anuales. Lo anterior se ha reiterado en diversos medios y pese a que el daño es cada vez más visible en efectos perniciosos, dichos señalamientos quedan sólo como referentes para estadísticas que serán comparadas con las de años anteriores únicamente para informar sobre variaciones a la baja.

La última y más grave notificación que tuvo Chiapas sobre la magnitud de la degradación fue en 2005, durante la visita del huracán Stan, cuyos efectos en la Región Sierra semejaban gigantescos zarpazos en la tierra. Tramos enormes de montaña, desde el aire, parecían arrancados pero en realidad sólo se habían desplazado hacia abajo donde enormes torrentes los deslavaron: tierra, lodo, piedras y árboles, se asentaron en las zonas bajas como lechos de ríos, manglares e incluso en algunas ciudades en donde irrumpieron violentamente arrasando todo a su paso, como en Motozintla, pero años antes ya había sucedido lo mismo en Valdivia.

Diversos actores políticos y administradores públicos reconocen que la pérdida de bosques y selvas en México, además de ocasionar severos problemas ambientales, afecta a cientos de ejidatarios y comuneros que viven del aprovechamiento sustentable de estos ecosistemas.

De acuerdo con datos recabados por la Secretaría Ejecutiva del Partido Verde Ecologista de México, en las áreas forestales habitan 13.5 millones de personas y un alto porcentaje se encuentra en situación de marginación y pobreza. La importancia tanto de bosques y de selvas no sólo radica en su riqueza biológica, sino en que son sustento económico de miles de familias que habitan en estos lugares.

Según cifras de la Comisión Nacional Forestal, la mayor parte del área forestal se encuentra en manos de campesinos y casi 80 por ciento de los bosques y selvas del país están bajo la propiedad de ejidatarios y comuneros.

En lo general, la deforestación de bosques y selvas representa un gran problema para México por ser uno de los doce países megadiversos del mundo, ya que concentra diez por ciento de la diversidad global de especies, ocupa el quinto lugar en especies de plantas, cuarto en anfibios, segundo en mamíferos y primero en reptiles.