El arquitecto Adán Velázquez, encargado de la reconstrucción de la Catedral de San Marcos de Tuxtla Gutiérrez, contó cuáles fueron los retos más importantes ante su reconstrucción luego de que hace cuatro años sufriera daños estructurales debido al terremoto del 7 de septiembre de 2021.
El también restaurador del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) expuso en entrevista que los procesos constructivos de las catedrales suelen ser bastante tardados. “No las hacían en dos o tres años. Eran proyectos de mucho tiempo y que se iban ampliando conforme a la congregación iba creciendo”, dijo.
Además destacó que no siempre quien empezaba una obra de este tipo era quien la terminaba, por lo que cambiaban los criterios de diseño.
Debido a esas dinámicas, la Catedral de San Marcos tiene paredes mixtas, guardando en el corazón muros de adobe recubiertos con piedras, los cuales llegan a tener un grosor de 1.50 a 1.80 metros, lo que le da rigidez.
Sin embargo, catalogó al fenómeno natural como “histórico”, pues el movimiento telúrico del año 2017 tuvo una intensidad de 8.2 y una duración mayor a tres minutos, por lo cual los daños llegaron a ser severos, pero no catastróficos.
Adán Velázquez recordó que la catedral fue transformada en 1981, donde al cambiar la torre campanario tuvieron que modificar toda la estructura. Esa intervención hizo que el cañón corrido fuera revestido con una malla y una capa de concreto. Ese trabajo, dijo, lo hizo más rígido; sin embargo, aun así aparecieron grietas a lo largo, provocando el desprendimiento de piezas. “De no haberse realizado esa modificación, la estructura colapsaba”, recalcó.
Debido a la naturaleza del movimiento sísmico, la fuerza se desplazó y afectó también a las cuatro cúpulas, siendo las partes que representaron el mayor reto debido a los trabajos de altura.
Respecto al proceso reconstructivo, recalcó que fue bastante tardado ya que tenían que liberar las piezas con aire comprimido, después llevar las que estaban rotas a un horno para duplicarlas conforme a las formas y medidas. Ya terminadas se volvían a colocar rellenándolas con una pasta líquida, la cual solía tardar una semana en secar.
“Eran pasos que podían tardar meses para esperar el secado de la pasta, además la cal para recubrir tiene que estar durante semanas remojada en agua, con tambos que tenían que estar varios metros arriba de donde estábamos trabajando”, expresó.
Manifestó que las restauraciones no son obras normales, pues hay que trabajar con tecnologías de la época de construcción y con nuevas formas de trabajo. Confesó que hubo mucha presión por parte de las autoridades, quienes le pedían entregar a tiempo la obra.
Además explicó que la catedral se encontraba asegurada, por lo cual el dinero de la reconstrucción vino por parte de las aseguradoras, mientras que los trabajos que se encuentran realizando actualmente son recursos del extinto Fondo de Desastres Naturales (Fonden).
El arquitecto dijo que su gusto por la restauración es debido a su afinidad por la historia, sobre todo por la de Chiapas, siendo una rama en la que lleva mas de 30 años de experiencia, además se declaró amante de los sistemas antiguos y modernos de construcción, así como la mezcla de materiales.












