El sitio arqueológico de Bonampak resalta por sus múltiples costumbres funerarias, que van desde entierros de infantes hasta el uso de jadeita, espejos, vasos y vasijas, las cuales indicaban las jerarquías sociales, explicó el investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) Centro Chiapas, Alejandro Tovalín Ahumada.
En el marco de las celebraciones del Día de Muertos, en el Museo Regional de Chiapas se llevó a cabo la plática “Rituales funerarios en Bonampak”. Ahí el investigador destacó que múltiples altares, en su mayoría cilíndricos, relacionados a rituales funerarios se han encontrado en las cuatro mil hectáreas que componen el sitio.
Externó que de acuerdo a la cosmovisión de los antiguos mayas, se conciben cinco rumbos o ejes, los cuales están relacionados con los cuatro puntos cardinales, siendo el quinto rumbo el centro, donde “hay una gran ceiba que conecta con el inframundo, o sea, el lugar donde habitan los principales dioses asociados con el plano celeste; este es el motivo de los altares principales”.
Arquitectura precolombina
Debido a ello, en esa ciudad se encuentran distintas estructuras y altares de carácter ritual que suelen tener pilares circulares de piedras en la parte central, por debajo de ellos y también en otros edificios importantes donde suelen encontrarse entierros. Los más ricos se ubican en el área de la acrópolis.
Muchos de estos están preconcebidos, es decir, se realizaban antes de que se construyera el edificio y solían estar “sin acceso al interior, pudiendo ser sacrificados en ciertos momentos importantes”.
La cerámica es la ofrenda más empleada y, por lo general, se colocaba sobre la cabeza o alrededor de la misma huesos y cerámica; también presentaban indicios de haber sido inhumados o expuestos a alguna fuente de calor indirecta. Los vasos son los objetos más utilizados, y en segundo término los platos policromos de color rojizo llamados “mancha jaguar”.












