Después de una recolección de perfiles de sedimentos en los ríos de las cuencas de San Cristobal de Las Casas (SCLC) y Río Grande, en el 89.05 % del total de las muestras recolectadas en ambas cuencas se detectó concentraciones de plomo (Pb) y arsénico (As); en más de una cuarta parte de estas se superaron los valores establecidos en los estándares internacionales.
Esto, de acuerdo con el maestro en ciencias del Colegio de la Frontera Sur (Ecosur), Erick de Jesús Ralda Molina, quien realizó la investigación “Concentraciones de plomo y arsénico en sedimentos ribereños de dos cuencas del Estado de Chiapas, México”.
En su trabajo recolectó sedimentos en los ríos mencionados con el objetivo de evaluar la distribución horizontal y vertical (fracciones de 0-8 cm, 8-16 cm y 16-25 cm de profundidad) de las concentraciones de Pb y As, así como su asociación con los diferentes usos de suelo categorizados como bosques, zonas agrícolas y asentamientos humanos.
Los resultados demuestran que en el 89.05 % del total de las muestras recolectadas en ambas cuencas se detectó estos agentes, y de este total el 29.52 % superó los valores de referencia de calidad de sedimentos establecidos por el Canadian Council of Ministers of the Environment.
Según el investigador de la Unidad San Cristobal, las concentraciones más altas de Pb se presentaron en la cuenca hidrográfica de Río Grande, mientras que las de arsénico en los ríos de la cuenca de SCLC.
Fue en las zonas agrícolas de Río Grande donde se encontraron diferencias estadísticamente significativas, con las concentraciones más elevadas de ambos elementos. Mientras que para ambas cuencas las concentraciones más bajas de estos elementos se situaron en las áreas de mayor conservación.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la mayor amenaza que conlleva el As para la salud pública proviene del agua bebible, generalmente como resultado de la ingestión prolongada de agua con bajas concentraciones de arsénico inorgánico.
Esa exposición está asociada a varios efectos crónicos, entre ellos, problemas cutáneos tales como melanosis, queratosis y cáncer de piel; además de cáncer de vejiga, riñón y pulmón.
Por otra parte, el Pb está considerado como uno de los 10 productos químicos que suscitan una mayor preocupación para la salud pública, puesto que transmite enfermedades infecciosas y, a veces, enfermedades no infecciosas, generando anemia, daños cerebrales e incluso en menores la muerte.












