"Frente al duro contexto en que asumió su cargo, el presidente Felipe Calderón optó por resguardarse de dos formas a través de su gabinete: por un lado, vía alianzas con otros sectores de poder político y económico; al mismo tiempo, con un gabinete compuesto en esencia por su círculo más cercano, jóvenes políticos y técnicos que lo acompanaron en su paso por la 58 Legislatura, Banobras y la Secretaría de Energía. Más de dos anos después, poco queda de aquella composición.
En 2006, el gobierno federal pactó con cuatro aliados estratégicos. En primer lugar, con políticos provenientes de distintas corrientes del panismo, representadas en su día por Francisco Ramírez Acuna en la Secretaría de Gobernación, Beatriz Zavala en Desarrollo Social, Eduardo Sojo en Economía y Rodolfo Elizondo en Turismo. De aquella alianza original con su partido sólo queda la del secretario de Turismo. Qué tan fuerte habrá sido el resentimiento de su partido por estos movimientos que a la muerte de Juan Camilo Mourino el Presidente se vio forzado a conseguir un hombre respetado por los albiazules pero que al mismo tiempo se entendiera con el grupo cercano de Los Pinos: Fernando Gómez Mont.
La segunda alianza fue con el PRI, fundamentalmente con el del ex presidente Ernesto Zedillo, quien colocó a uno de los suyos en la Secretaría de Comunicaciones y Transportes: Luis Téllez. Un hombre que además le cubría al Presidente una relación fluida con Televisa, ya que apenas unos meses antes Téllez había sido el abogado de la más importante televisora nacional en sus negociaciones con Univisión. Este hombre, además, por aquel entonces, sostenía una relación también cercana con los intereses de Carlos Slim en el sector carretero a través del trato con los hermanos Chico Pardo, empleados de primer nivel del ingeniero.
Con la sustitución de Téllez por Juan Molinar Horcasitas al frente de la SCT la alianza se quiebra. De hecho, la designación del ex consejero electoral implica, por su propia trayectoria, un mensaje fuerte y claro de ruptura con el PRI.
Es necesario traer a la memoria las actuaciones de Molinar en el consejo del IFE (1996-2000), en la Subsecretaría de Desarrollo Político de la Segob (2000-2002) y también en la 59 Legislatura (2003-2006). En todos los casos fue franco y rudo tirador en contra del partido tricolor. Lo ha sido al punto en que el PRI solicitó explícitamente a Vicente Fox y a Santiago Creel su remoción cuando el panista estuvo encargado de las relaciones con las fuerzas políticas.
Es desde esta perspectiva que vale la pena ponderar las expresiones de Manlio Fabio Beltrones, coordinador del PRI en el Senado, quien pocos minutos después de conocer el nombramiento advirtió que el país ya no toleraba un gabinete compuesto por ""cuotas y cuates"". Es claro que al viejo partido el nombramiento no le cayó en gracia.
La tercera aliada de esa suerte de coalición fue y sigue siendo Elba Esther Gordillo. El presidente Calderón no ha roto con ella; sin embargo, las alianzas electorales de la dirigente magisterial con el PRI la han distanciado del gobierno federal.
La alianza que pareciera todavía incólume es la que el Presidente construyó con la clase financiera (Banco de México, Secretaría de Hacienda y organismos internacionales), cuyo principal exponente es Agustín Carstens.
A la mesa aquella sostenida por cuatro patas sólo le quedan una y media. zSerá esta la mejor estrategia de cara a las elecciones y sobre todo frente a una crisis económica y de seguridad? Está por verse. (El Universal)
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