Hace unos días, los ojos del mundo empezaron a estar sobre Venustiano Carranza, gracias al huipil que la antropóloga y cantante Lila Downs portó en la inauguración del Mundial 2026, diseñado por Joss Ramírez, originario del municipio y quien con una humildad apabullante para sus 23 años no se cansa de recalcar que el éxito no es solo personal, sino también colectivo.
“Creo que este huipil no solo está representando nuestro trabajo como casa, sino el trabajo de todas las artesanas de Venustiano Carranza que se dedican día a día a brocar este tipo de piezas”, señala en una entrevista exclusiva para Cuarto Poder realizada en el taller de Catal, que pese a tener un acervo importante de arte sacro, lo que lo haría pasar por un museo, no pierde la esencia de un hogar.
Primeros pasos
Joss Ramírez, quien también es estudiante de la Universidad Autónoma de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach), señala que fue su madre, Ángela Ramírez Mendoza, la encargada de haberle enseñado la labor textil.
“Mi primer acercamiento al textil fue a los ocho años, pero no me gustó mucho, la verdad. No le entendía mucho, entonces practiqué como unos meses y lo dejé. Ya el segundo acercamiento fue entre los 15 y 16 años, cuando empezó a despertar un poco más la creatividad de los hilos, los colores, las formas”, señala el joven artista.
“Y la tercera etapa fue cuando me doy cuenta de que me gusta mucho. Fue cuando entré a la universidad, que es cuando se desprende mi carrera como artista, que mezcla el textil y que fusionado hace esto que es Catal”.
Catal, una empresa familiar
Catal es la marca que inicia por iniciativa de Joss Ramírez. “Porque desde siempre nosotros, o sobre todo mi mamá, habíamos trabajado para otras personas que ya eran renombradas y nunca fue totalmente solventado a un precio justo, a un precio correcto”.
Señala que, aunque todo el mundo cree que él lleva la batuta del lugar, la realidad es que sin sus primas y tías que bordan, “nada funcionaría, nada”.
“Sí es muy precioso que evolucionemos en diseño, pero si cada una de ellas no pusiera el granito importante que lleva esta casa, no funcionaría. Ellas son muy disciplinadas y saben sus horas, sin ellas colapsaríamos totalmente”, reitera Ramírez.
Un artista, no un diseñador
Desde un principio, Joss Ramírez tuvo presente que no quería ser diseñador, sobre todo por el conflicto que le causa que los textiles sean mutilados o ajustados a una extremidad, lo que deforma en ocasiones el brocado. “Un textil nace para ser suelto, para respirar solito”, detalla.
Señala que de ese conflicto provino su interés por investigar la concepción del arte que tenían los mayas, a quienes llama los maestros de la medición y el conteo.
“Ellos decían que había una geometría perfecta en todo lo que se cortaba porque eran rectángulos y cuadrados, y que al unirlos hacían un círculo; así es como nacen los huipiles. Totalmente, son cuadrados o rectángulos que, al momento de colocarlos al cuerpo, lo abrazan y crean un rectángulo perfecto”, explica Joss Ramírez.
Esto no significa que el artista de 23 años esté peleado con la innovación. Todo lo contrario. “Es ahora muy chistoso porque cuando apenas sacamos el huipil con plisados, hace cinco o seis años, literalmente fuimos la casa pionera que empezó esta entrañable colaboración con Aguacatenango, que también pertenece a Venustiano Carranza y que después se extendió a los demás diseñadores”, indica.
Joss Ramírez señala que esa innovación fue recibida como entre “sí es bonito” pero da un poquito de risa. Y es entendible, porque el arte nace así, primero dando risa, después dando a entender que es algo especial, que es diferente. Luego cuando ya va conociendo puertas del mundo ahora sí todos dicen: ¡Ah, que increíble, ahí está el punto del diseño!”.
Sobre si en algún momento se ha topado con críticas o imposiciones de género al momento de dedicarse a la labor textil, Joss Ramírez indica que “desde siempre he sido muy abierto y esa misma forma de ser muy abierto es que nunca me ha causado ningún ruido, ningún problema”.
“Además —señala—, pienso que Carranza sabe abrazar a su gente, sabe amar a su gente y ahora que se hizo viral lo del vestido, toda la gente estuvo compartiendo. Entonces pienso que la gente de Carranza sabemos abrazar lo que nos enorgullece”.
Lila Downs, una colaboración deseada
Joss Ramírez confiesa que cuando iniciaron la marca, la primera foto que se publicó en Facebook e Instagram llevaba una canción de Lila Downs titulada “Malinche”.
“De eso estamos hablando hace seis años y pusimos esa canción y le quedaba precioso. Tres años después voy a Oaxaca y un amigo me logra contactar con ella y me dice: ‘Te puede recibir en su restaurante Humito’. Y la conocí, es totalmente una mujer extraordinaria, y sabia, muy muy sabia” recuerda Ramírez.
“Platicamos un poquito de trabajar juntos, algo que no se logró inmediatamente, por las distancias y nunca se volvió a tocar el tema. Ese fue el primer acercamiento, por eso en el segundo ya había un conocimiento previo” detalla.
Origen del diseño
El diseño que portó Lila Downs en la apertura del evento deportivo nace de un proyecto en conjunto con el fotógrafo Javier Revueltas, quien le dice a Joss Ramírez que quiere hacer unas fotos para Vogue en las que le gustaría que una de sus piezas estuviera presente. Ahí iniciaron las pláticas.
“Esa colaboración inició un año antes y justo ahí nace que fuera muy representativo de Carranza; cuando piensas en la indumentaria de aquí, los hombres son pulcros siempre”, explica el artista.
Joss Ramírez cree que la prenda trae magia por sí misma. “Creo que es el de la suerte”, agrega. “No nos damos cuenta sino hasta ahora, porque siempre que se publica llama a nuevos horizontes”.
En ese sentido, informa que próximamente expondrán el mismo diseño en Catar, “para una exposición como Fitur”. El artista explica que la pieza fue la primera elegida por la curadora Ana Meléndez.
Momento clave
El artista cuenta que el equipo de la cantante Lila Downs ya buscaba una pieza con lienzos de Petet. Poco después de que el diseño de publica en la revista Vogue es que muestran interés por involucrar dicho huipil.
Joss Ramírez señala que ver la pieza ya en el evento deportivo fue una sorpresa incluso para él mismo, “pese a que se me había confirmado tiempo atrás, tengo como algún tic de decir: hasta que yo lo vea ahí”.
El artista recuerda que fue al parque del municipio, donde estaban transmitiendo el futbol “y me siento y espero a que mi huipil salga y hasta que salió dije: Bueno, ¡ya salió! Aunque ya me habían confirmado unos minutos antes. Meramente creo que era tic mío”.
“Yo creo que nadie se lo esperaba, ni yo mismo, no me esperaba que tuviera un impacto tan grande; para mí, por supuesto, fue algo muy especial, mandar una pieza para que estuviera en el ojo del mundo”, detalla.
“Sigo a gente que se dedica a la moda y que habla de moda, y todos, a las dos horas, estaban hablando del huipil de Carranza, y como fue un huipil planeado, los créditos fueron muy bien colocados. A nivel mundial todos lo aceptaron muy bien y todos lo admiraron; vi muchas notas donde todos lo amaban”, agrega.
Símbolos
Joss Ramírez explica que dentro de la iconografía puesta en el vestido de Lila Downs, lo más esencial es la misma. “Nosotros brocamos en las piezas nuestra flora y nuestra fauna, por lo que el maíz debía estar”.
En los detalles uno también reconoce a gusanos y montañas, así como a hombres, “que son indiscutibles en la iconografía de nuestro textil”, los mismos que la transparencia de la tela, que, señala, caracteriza a sus piezas.
Joss Ramírez estima que, cuantificados los tiempos, el vestido portado por Lila Downs se llevó entre cuatro y cinco meses para su elaboración. El diseño fue suyo, y la elaboración la comparte junto a su madre y con Mari Juárez, de Aguacatenango, “quien es la persona que hace esos plisados que es lo que caracteriza las piezas de la casa, por lo que es sumamente importante enfocarse en ese elemento”.
Una puerta más para Chiapas
Sobre el impacto que la exposición de la pieza a nivel mundial puede tener, Joss Ramírez es claro: “A Chiapas se le abren pocos espacios y que hoy se haya abierto un espacio en un escenario tan grande siempre va a ser muy bien agradecido”.
Del mismo modo, reconoce que para el taller Catal, el evento “representa que logramos cambiar un poco la percepción de la gente sobre cómo se diseñan las cosas; sobre todo esta pieza icónica logró tocar las puertas de todo el mundo y ha sido aceptada”.












