Día de Muertos sucumbe por el factor económico

"Carlos Burguete * CP. La difícil situación económica, aunada a nuevas costumbres de origen anglosajón como es el halloween, ha ocasionado que las tradiciones mexicanas, como el Día de Muertos, se vayan perdiendo entre los chiapanecos, indicó José Luis Castro Aguilar, jefe del Archivo General del Estado.

Senaló que los ninos y jóvenes declinan por el halloween porque lo ven en las caricaturas, en el cine y la música comercial incluso, la televisión tiene en ellos un impacto sustituyendo las verdaderas tradiciones de su pueblo.

""Hemos visto con tristeza que se ha perdido gran parte de las tradiciones que tenían los tuxtlecos como es el caso de los altares, pero lo que si nos preocupa es lo del halloween que se ha estado desarrollando muy aceleradamente"", consideró Castro Aguilar.

Así mismo, indicó que la dura situación económica ha propiciado que los tuxtlecos dejen de comprar ciertos elementos distintivos de estas fechas y opten por cambiar o simplemente dejan de adquirirlos.

""También la economía está contribuyendo mucho en que sustituyamos unos productos por otros, antes se utilizaban las coronas con flores naturales, ahora se están haciendo con flores de papel o de plástico que te cuestan 15 pesos que unas naturales que te cuestan 60 ó 70 pesos"". En estas fechas los vendedores de estos productos aumentan los precios hasta en un 70 por ciento, lo que afecta al bolsillo de los tuxtlecos, quienes optan por comprar otras flores, pese a que no sean alusivas a estas fechas.

""Muchas creencias -indicó- han desaparecido totalmente entre los chiapanecos como consecuencia de la modernidad; una de éstas era que las almas venían desde San Fernando por todo el río Sabinal para encontrarse con sus seres queridos, creencia que perduró hasta principios de los 60"".

Luis Castro Aguilar dijo que es inevitable detener la llegada de nuevas costumbres y tradiciones de otros países, generada por la globalización de las culturas, por lo que será necesario fortalecer nuestras tradiciones que puedan competir con estas nuevas ideologías.

Además, agregó que las instituciones públicas han jugado un papel importante en la conservación de nuestras tradiciones, pues hoy en día las escuelas de los diferentes niveles educativas, han fomentado la realización de concursos de altares, que permiten inculcar a los jóvenes las costumbres propias del estado de Chiapas.

Sin embargo, aseguró que son los padres de familia quienes deben inculcar la tradición de los altares, pues de otra manera esta tradición milenaria se perderá en las próximas décadas.

De acuerdo con las costumbres étnicas y populares, los seres vivos esperan con ansia los días 1 y 2 de noviembre de cada ano para honrar con ofrendas, altares y oraciones a las almas chicas (1 de noviembre) y las grandes (2 de noviembre). Las almas chicas llegan a las 00:00 horas del día 31 de octubre y se retiran a las 00:00 horas del día primero de noviembre; hora y fecha en que llegan las almas grandes para retirarse el día 2.



La tradición zoque

Pese a las costumbres anglosajonas, los alteres chiapanecos siguen en su lucha por no desaparecer. Quieren mantenerse en cada uno de los hogares de esta entidad. Los altares dedicados a los muertos, que construyen los tuxtlecos de origen zoque, están hecho por una mesa de madera adornada con ofrendas, que por lo general es la del altar dedicado a los santos.

Los altares de tradición zoque contienen principalmente, comidas, bebidas y golosinas que en vida les gustaban a los difuntos. Se les adorna con cortinas, manteles, papel de china picado, sahumerio, velas, veladoras, fotografías de difuntos y un somé.

Entre las comidas figuran: el Sispolá (cocido), Puxasé (chanfaina), Nigüijutí (mole de puerco), Sihuamonte (caldo de conejo), tamales de Jacoané, de hoja de milpa y de Chipilín con bolita. Las bebidas más comunes son: pozol blanco (popóhujcuy), pozol de cacao (cacáhujcuy), nonó (atole), mistela y un vaso de agua, para los difuntos que llegan cansados y con sed del más allá.

Para que las almas de los muertos pudieran venir a sus antiguas casas terrenales, era necesario que sus deudos los llamaran, rezaran, quemaran copal y les hablaran: ""Veni, Chalupas, a comé, bebé, no seas flojo""... ""Idiay pues chalupas zaquióras vas a vení?"" Además se les debía de poner una mesa de ofrendas y prenderles velas para conducirlos a su primitiva casa. Después de que comían y bebían las almas, se les despedía con música autóctona de tambor y pito.

Actualmente, los altares de muertos se han visto enriquecidos con nuevos elementos religiosos y mundanos.

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