Día del Abuelo: un homenaje a la vida

La Casa del Abuelo es un espacio que ofrece atención integral a adultos mayores. Diego Pérez / CP
La Casa del Abuelo es un espacio que ofrece atención integral a adultos mayores. Diego Pérez / CP

En el marco del Día del Abuelo, celebrado cada 28 de agosto en México, la Casa del Abuelo del DIF Municipal de Tuxtla Gutiérrez abrió sus puertas para ofrecer una jornada llena de música, baile y convivencia a los 50 adultos mayores que actualmente reciben atención en este espacio.

La celebración no solo buscó reconocer a los abuelitos portadores de amor incondicional en cada hogar, sino recordar la importancia de la atención y el acompañamiento a las personas de la tercera edad.

El festejo incluyó karaoke, danza, tamales, pastel y la participación musical de la marimba del Instituto Tuxtleco de Arte y Cultura (ITAC), que puso a muchos a cantar y moverse al ritmo de la tradición chiapaneca.

Durante el evento, la directora del DIF Tuxtla, Estephanie Frías Córdova, agradeció la asistencia de familiares, asociaciones y ciudadanos, subrayando que este día también busca generar conciencia sobre la situación de vulnerabilidad que enfrentan algunos adultos mayores, especialmente aquellos que viven abandono o maltrato.

En un gesto solidario, la Asociación Manatíes del Grijalva entregó un donativo de 650 pañales, que serán destinados al bienestar de los usuarios de la Casa del Abuelo.

Un lugar digno para adultos mayores

La Casa del Abuelo es un espacio que ofrece atención integral que incluye actividades recreativas para fortalecer la salud emocional, alimentación a bajo costo, según estudio socioeconómico, con una cuota máxima de mil pesos mensuales, terapias de rehabilitación a través de la Unidad Básica de Rehabilitación (UBR).

Además de acompañamiento psicológico y protección legal en coordinación con la Procuraduría del DIF.

Las voces de la sabiduría

Durante la celebración, las y los abuelitos compartieron su alegría por ser parte de esta comunidad.

“Estamos muy contentos con los organizadores y la directora porque nos hicieron esta celebración. Los que formamos parte de la casa podemos decir que es como si nos hubieran devuelto la vida. Yo tuve que dejar de trabajar por enfermedad y estaba muriendo en mi casa, hasta que mi hijo me trajo y ahora nunca me quiero ir”, comentó Delfina Ortiz, integrante de la Casa del Abuelo.

En este espacio, algunas abuelitas aprovechan el tiempo para practicar bordado y vender sus creaciones, con la finalidad de impulsar su economía, tal es el caso de Teresa Aguilar, Juana Coutiño y Briancelia Nandayapa, quienes han encontrado un refugio y oportunidad en el arte de tejer.

“Cuando vengo me paso el día tejiendo, aprendo nuevas cosas y las vendo para poder tener un dinerito. Estamos muy a gusto en este lugar, uno cree que por ser mayor ya no puede hacer las cosas, pero es mentira; estamos sanos y tenemos muchas ganas todavía de seguir adelante”, externó Teresa Aguilar.