Debido a las recomendaciones que se han emitido por parte de las autoridades sanitarias ante la presencia del coronavirus, la celebración del “Día del Pozol” este 18 de marzo en Tuxtla Gutiérrez, se dará a discreción para no pasar por alto la fecha y apenas habría una marimba para amenizar el evento, cuyo objetivo central es reactivar la economía de los mercados públicos.
José Luis Castro Aguilar, cronista oficial de Tuxtla Gutiérrez, recordó que se trata de una bebida milenaria, refrescante y que también se utiliza como una fuente de alimentación.
En este 2020 se cumplen tres años de la realización de esta actividad tan emblemática; fue en el 2017, cuando Isabel Nangusé Tondopó, secretaria general de la Mesa Directiva del Mercado Público Municipal “Juan Sabines”, en representación de todas las vendedoras, declaró el 18 de marzo como el “Día del Pozol”, una actividad que emana de la organización civil.
La petición de la población hizo que el 11 de septiembre de 2018, se decretara como el “Día del Pozol”, y también se incluyó en el calendario cívico de Tuxtla Gutiérrez.
De acuerdo con Castro Aguilar, las pozoleras más conocidas en la ciudad son: Julia Chandomí, del barrio de San Francisco; Esperanza Jiménez, del barrio de Colón, también destacan Agustina Castellanos y Rosario Castellanos; se le suma Armando Velázquez, doña Laura y tía Albina, del barrio las Canoitas y barrio Colón, respectivamente.
La preparación del pozol no es nueva, toda vez que los mayas, zoques y chiapanecas, ya tenían una bebida que también era muy refrescante -además de nutritiva- y que se hacía a base de cacao, maíz cocido y granos de pochotl, palabra que pasado los años se llamó pozol.
Aunque en principio se preparaba por mujeres que disolvían en agua una bola de masa de maíz, a la que se le agregaba cacao, con el paso de los años la semilla del pochotl dejó de utilizarse y se sustituyó con miel de maguey, abeja y hasta azúcar para endulzar la bebida. Antes se tomaba en jícara, esta forma también varió.
De acuerdo con Castro Aguilar, el pozol se tomaba entre las 11:00 y 12:00 horas pero en el campo, considerando que por muchos años se colocó como una bebida para los pobres que la disfrutaban después de horas de trabajo.
“En los pueblos, villas y ciudades se acostumbraba a tomar el pozol blanco sin dulce, acompañado de sal con chile seco o fresco, molidos. A principios de este siglo, con la llegada de la electricidad (1901), se empezó a fabricar el hielo (1908); por tal motivo, en las principales poblaciones de Chiapas se comenzó a tomar el pozol con hielo, es decir, el pozol frío y con azúcar”, describe el cronista.
Con la llegada del nixtamal, añadió, también vino otra variedad en el pozol reventado, con masa gruesa, pero también el caliente que se componía de masa fina; estas bebidas se toman de forma diferente, dependiendo del gusto de la población, ya que hay quienes añaden nuéganos, cocadas y otros antojitos.












