Hoy en día aún prevalecen diversos mitos sobre la tuberculosis, enfermedad que hace que las personas —quienes desafortunadamente la desarrollan— sean estigmatizadas o excluidas, incluso —a veces— por la familia. La realidad es que con un tratamiento adecuado el padecimiento es curable.
De acuerdo con la Coordinación Estatal de Microbacterosis de la Secretaría de Salud, se trata de una enfermedad causada por una bacteria que afecta principalmente a los pulmones, aunque también afecta al resto del cuerpo como el cerebro, las meninges, la columna, incluso las mamas, solo en el caso de las mujeres.
El tratamiento es de aproximadamente seis meses y después de los primeros dos, es decir, en fase intensiva, el paciente puede dejar de transmitir, y en cuanto termina la persona está curada, pues su carga bacteriana ya no es tan alta. Todo el proceso es gratuito en la Secretaría de Salud.
El síntoma principal es tos con flemas permanente y en la mayoría de los casos hay pérdida de peso, sudoración nocturna, fiebre y fatiga crónica. “Si se presenta tos con flemas por más de una semana y sin aparente mejoría, es importante descartar tuberculosis”.
Es crucial acudir al médico y descartar todo padecimiento posible, porque en algunas ocasiones el diagnóstico no es claro o se torna complicado y ello puede afectar la piel o las mamas, aunado al sistema óseo o columna vertebral. Por eso se puede confundir con otras enfermedades.
Los médicos generales deben capacitarse y orientarse al respecto para confirmar, con todos los estudios posibles, que no se trata de tuberculosis antes de dar un diagnóstico, aunque la tos con flemas no esté presente. La dependencia trabaja con el sector privado para canalizar a los pacientes positivos a un hospital público.











