Dialéctica de la desmesura

"La semana pasada inició el 63 periodo de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Difícilmente podría darse en él una coincidencia tan significativa entre el peor momento de la economía estadounidense en décadas y la coincidencia en el podio de varios jefes de Estado.

Tampoco es menos simbólico que coincidan en el tiempo la quiebra estrepitosa de un modelo macroeconómico al que no puede llamarse mundial, sino imperial, y la presencia de gobernantes que reclaman la configuración de un escenario internacional diferente del que hemos visto dominar desde la era de Reagan, con el interregno (porque eso es lo que fue) de la presidencia de Clinton.

A pesar de la oportunidad de diálogo que cada ano ofrece este momento en el principal órgano de concertación mundial, lo que se vio y escuchó fue un intercambio de sorderas.

La intervención del presidente de Estados Unidos, a la hora de la peor crisis económica y financiera de la historia reciente de ese país, no pudo ser más descomedida y contradictoria. Senaló que ""fortalecer la ONU es más necesario y urgente que nunca"", después de ocho anos de atacar al organismo mundial desde la oficina oval, el Departamento de Estado y el Pentágono. En el mismo discurso puso en alto su plan de rescate financiero que al finalizar la semana fue reventado por un senador de su propio partido.

Bush hace las maletas dejando a su país y al mundo estupefactos. Trató de ""refundar"" su país desde una visión de derecha integrista y oligárquica; fracasó rotundamente. Trató de implantar una versión extrema de texto de economía neoclásica y desencadenó los demonios que naturalmente instaura no el ""libre mercado"", sino la avaricia generalizada de los más poderosos ayudados en la acumulación por ...

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