Es difícil precisar la dieta de los habitantes de las ciudades prehispánicas de Chiapas, pues casi no hay referencias como en el centro del país, donde cronistas españoles hicieron arduos registros del estilo de vida de los pueblos originarios. En este caso se tiene que recurrir a las excavaciones, el arqueólogo Víctor Manuel Ortiz resalta que el polen y semillas quemadas encontradas en contextos arqueológicos significativos, son un indicio de la dieta maya.
El investigador del Centro Chiapas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), explicó que previo a que las vasijas o cualquier elemento arqueológico se resguarde en los museos o bodegas, ellos recuperan el material que está al fondo.
Proceso
“Nosotros tenemos la oportunidad de recuperar, en vasijas encontradas dentro de tumbas o en contextos arqueológicos significativos, semillas, polen, u otras cosas quemadas, tenemos técnicas para analizar todo ese material antes de que se preparen para los museos o que se vayan a las bodegas”, sostuvo.
El arqueólogo destaca que casi siempre las vasijas contenían alimento, y dan cuenta de la dieta y del consumo integral que mantuvieron los antepasados, que va desde animales como pescados y venados, plantas como el cacao y el maíz; e incluso algunas flores.
“Restos de polen y semillas quemadas que se encontraron en cueva secas del río La Venta dan cuenta que el consumo de una planta era integral”.
Cacao
El investigador por casi 25 años en el INAH, detalló que una de las plantas que más se consumía de forma integral fue el cacao, pues se aprovechaban las flores que emanan de este árbol para preparar alimentos siendo uno de los restos “más comunes en contextos arqueológicos”.
Manuel Ortiz, en Bonampak, descubrió la tumba de una niña con seis vasijas, las cuales, también tenían restos de hierbas. La labor de procesar el polen es costosa y titánica; además la suerte juega un papel fundamental, pues los restos orgánicos se degradan y solo estar quemadas hace que algunos alimentos no se pudran después de mil años.
“Fray Bernardino de Sahagún dejó muchas descripciones sobre la alimentación pero corresponden al centro de México, un poco diferente a lo que había por nuestras selva, pues allá era una región de lagos, hay que conjuntar porque, tanto allá como acá, pues se dan las flores de calabaza y el maíz”, concluyó.












