Diez anos de pobreza

"Aun cuando el Banco Mundial y la ONU han reconocido que durante los últimos cuatro anos hay 30 por ciento menos familias mexicanas en pobreza extrema, resulta que desde una perspectiva más amplia, en realidad México presenta actualmente los mismos niveles de pobreza que los que tenía en 1995, es decir hace 10 anos, cuando el llamado ""error de diciembre"" provocó un dramático incremento de 21 por ciento de mexicanos depauperados.

Esto, según lo dicho por Josefina Vázquez Mota, secretaria de Desarrollo Social, quien en un evento con diversas agrupaciones dedicadas a la filantropía criticó los gastos excesivos que se hacen en el país en otras ramas de actividad, incluido el proceso electoral de 2006, cuyo monto considera oneroso.

Lo dicho por la funcionaria tiene un significado extremadamente dramático para los mexicanos: nos habla de una década perdida en la lucha contra la pobreza. Lo ocurrido estos 10 anos en materia de desarrollo social obliga a repensar si el modelo económico del país es en verdad el indicado para proporcionar bienestar a los mexicanos y rescatarlos de la pobreza; sin embargo, parece ser todo lo contrario.

La pobreza, que entre otras expresiones tiene la falta de incentivos económicos y de adecuados niveles de bienestar, produce una sociedad deprimida, sin esperanza en el futuro, con un peligroso incremento de ominosos fenómenos de desesperación social, que son fácil caldo de cultivo para el incremento de la delincuencia, el ambulantaje, la piratería, el crimen organizado y toda suerte de salidas parciales a la urgente necesidad de la población por allegarse recursos elementales para su subsistencia.

Esto es lamentable, porque esa pobreza genera que muchos mexicanos se ubiquen en la orilla del desarrollo y en los márgenes del Estado de Derecho.

Una expresión clara de un deficiente desarrollo económico es el desempleo, pues no sólo impide que muchos mexicanos abandonen su postración, sino que además anula las expectativas de un enorme ejército de jóvenes que ano con ano se incorporan al campo laboral sin la menor esperanza de encontrar un empleo formal, bien remunerado.

Ayer mismo, por ejemplo, el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) dio a conocer que el índice de desempleo de México subió hasta 4.04 por ciento durante el pasado mes de julio, en lo que es su mayor nivel en seis meses. Urge revisar los fundamentos de un modelo económico que prioriza la estabilidad macroeconómica lo que sin duda ha servido para que el deterioro del país no se haya profundizado durante los últimos anos, pero parece atender de manera secundaria el bienestar social.

Si bien nadie puede oponerse al manejo responsable de las variables financieras del país, es un hecho que los beneficios de esa estabilidad no se derraman a la mayor parte del cuerpo social, como lo demuestran las propias estadísticas oficiales dadas a conocer ayer.

Obstinarse en desatender la economía doméstica de los mexicanos ya está mostrando los preocupantes signos de crisis social mencionados: desempleo, delincuencia, familias en estado crítico, depresión de los individuos y aun posibles estallidos sociales, entre muchos otros síntomas.

Es bueno que Sedesol nos informe de esta circunstancia. Es una muestra de seriedad y autocrítica que, sin duda, permitirá que los mexicanos conozcamos bien a bien nuestra circunstancia. Lo que sigue, lo que urge, es solucionar este problema que no es sólo de los pobres de México, sino de todos los mexicanos. (El Universal)



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