Miles de menores de edad han ingresado a México en las caravanas migrantes que se dirigen a los Estados Unidos, aunque la mayoría van acompañados de familiares, también se han encontrado a algunos que lo hacen solos.
En los albergues instalados en Tapachula, Ciudad Hidalgo y Mapastepec, se atienden a cientos de ellos y se garantiza que se les respeten sus derechos humanos, establecieron autoridades quienes indicaron que se mantienen actividades lúdicas, apoyo en materia de salud y atención integral a ellos, al ser los más vulnerables.
Un reporte del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) considera que el diez por ciento del total de los migrantes que han ingresado a México por la Frontera Sur procedentes de Centroamérica en los últimos meses son niñas, niños y adolescentes.
Ante esa situación, pidió a las autoridades poner en práctica mecanismos de detección y diagnóstico de casos de violación de los derechos de la niñez.
La Unicef destaca la “buena disponibilidad de las autoridades federales, estatales y municipales para garantizar que la niñez migrante reciba el apoyo que necesita y para que se evite en todo momento su detención, así como mantener unidas a las familias, ya que la detención y separación son experiencias traumáticas para la niñez y van en contra de sus derechos”.
La institución dependiente de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) insiste en que los niños, niñas y adolescentes migrantes necesitan de protección, albergue, acceso a la atención médica, agua potable y alimentación adecuada.
Y sostiene que ellos han salido de sus lugares de origen junto con sus familias o solos, buscando seguridad y mejores oportunidades, huyendo de la violencia, la extorsión, la pobreza y de un acceso limitado a educación de calidad y servicios sociales.
De acuerdo con estadísticas oficiales, durante el 2018 habrían ingresado a territorio mexicano más de 30 mil niñas, niños y adolescentes procedentes de Honduras, El Salvador y Guatemala.











