Difícil unidad priísta

Los partidos políticos nacionales comienzan a reacomodarse en su interior rumbo a los comicios federales del próximo ano. Ajustan sus estructuras y perfilan sus respectivos procesos de selección de candidatos. Sin embargo, es posible percibir que cuando menos en el caso de las tres principales fuerzas políticas del país PRI, PAN y PRD, dichos procesos distan mucho de ser tersos, en virtud de lo heterogéneo de sus corrientes internas.

Por ejemplo, ayer iniciaron los trabajos del Consejo Nacional del Revolucionario Institucional, cuyo líder, Roberto Madrazo Pintado, hizo un llamado a la unidad de todos sus correligionarios. Advirtió que en el PRI no hay enemigos, sino sólo aspirantes políticos, con la legitimidad de su trabajo y de su historial personal. Por tanto, los conminó a dejar de lado los rencores y malentendidos y reiteró que el discurso de la unidad debe trasladarse a los hechos.

Esta convocatoria resulta oportuna, a la luz de las fuertes críticas que un sector importante de dicho partido ha externado sobre la forma en que parece que la propia dirigencia priísta estaría pretendiendo manipular la nominación de sus candidatos a los comicios federales del próximo ano, particularmente en el caso del abanderado a la Presidencia de la República. El llamado a la unidad entre la militancia es pertinente, pero comienza por aludir al propio Madrazo, quien ha sido reiteradamente acusado por un sector del PRI de atentar contra la cohesión partidista en aras de ser juez y parte en la contienda interna.

Es importante que el proceso se transparente, dado que si bien forma parte de la vida interna del partido, a la larga el hecho de que a las elecciones federales lleguen candidatos que no representen lo más genuino de la ideología partidista pervertiría los comicios federales y debilitaría el sistema de partidos en general. Lo mismo opera para Acción Nacional, el Partido de la Revolución Democrática y otros.

De ahí que sean plausibles los esfuerzos por mantener la unidad en los partidos y por luchar hasta el final por evitar las escisiones y los cismas. Es el caso de la profesora Elba Esther Gordillo, secretaria general del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PRI, quien después de muchas especulaciones anunció oficialmente a través de un comunicado de prensa que no renunciará a su cargo, posibilidad con la que se había venido especulando en las últimas semanas. La permanencia de la maestra en el tricolor ha de ser interpretada como la voluntad de un sector del priísmo por dar la batalla dentro de los marcos partidistas a todo aquello con lo que no están de acuerdo y no a través de soluciones rupturistas, que sólo abonan en favor del desorden político indeseable en la coyuntura de fin de sexenio.

Son tiempos en que los partidos políticos deben entender que su vida interna tiene repercusiones en la convivencia pacífica entre los mexicanos y que son los responsables básicos de fortalecer el sistema partidista. Llegar a la contienda electoral de 2006 con partidos divididos y enfrentados sólo confundiría a la opinión pública y colaboraría de manera indirecta a alentar el abstencionismo, tras desanimar a la ciudadanía a la participación electoral.

México requiere que el Partido Revolucionario Institucional llegue fuerte a las elecciones y supere su lucha de corrientes internas. Es un organismo importante, que gobierna a millones de mexicanos en el país y que, por lo mismo, si dirime sus problemas internos con inteligencia y buen talante les será favorable.(El Universal)