Diócesis instala albergue jesuita para refugiados

Diócesis instala albergue jesuita para refugiados

El Servicio Jesuita a Refugiados (SJR) con sede en Roma, Italia, dependiente de la Iglesia Católica, puso en marcha una delegación en Tapachula y Frontera Comalapa en Chiapas, para ayudar a miles de migrantes que buscan llegar a los Estados Unidos o quedarse en México.

El responsable de la dimensión pastoral de movilidad humana de la Diócesis de Tapachula, César Cañaveral, señaló que la situación de los refugiados en la Frontera Sur es preocupante y alarmante, ya que existe una crisis humanitaria por la llegada de un buen número de familias que salieron por la violencia que se vive en sus países.

Migrantes

De acuerdo con el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), unas 400 mil personas –migrantes- pasan por territorio mexicano anualmente y de ellas, 150 mil podrían tener derecho a protección internacional.

César Cañaveral dijo que los migrantes y solicitantes de refugio llegan a la Frontera Sur, zona olvidada, pero militarizada en búsqueda de mejores condiciones de vida para sus familias, ya que muchos presenciaron la muerte de un ser querido y buscan en México proteger sus vidas de las pandillas o grupos de delincuencia.

Crisis

Ante ello, el director internacional del SJR, Thomas H. Smolich, dijo que en el mundo se vive una grave crisis de desplazados con más de 65 millones de personas y en esta región se enfrenta una de ellas, ante lo cual este organismo, busca cumplir con el mandamiento del papa Francisco de “acompañar, servir y defender los derechos y necesidades de los refugiados”.

Señaló que esa es la misión que se instrumenta en Chiapas para ayudar a las Diócesis de Tapachula y San Cristóbal de Las Casas, así como al Acnur y a las organizaciones que trabajan a favor de los migrantes y refugiados, para brindarles la protección necesaria, promover su situación, ofrecer ayuda para integrarse en México.

“Es una misión muy importante ahora, es la misión de la Compañía de Jesús, de servir a todos en la perspectiva de la fe, justicia, cultura y de la situación del diálogo entre las fe y las religiones”, precisó al señalar que es el inicio formal de los trabajos.

En tanto, Cañaveral detalló que los refugiados en la Frontera Sur son invisibles para las autoridades, prueba de ellos es la poca y precaria atención y protección que reciben, sin embargo, la problemática va en aumento, ya que el número de solicitantes es cada vez más alta, pero esta no ha sido considerada en la agenda del gobierno y por ende no existe un orden en las migraciones.

Enfatizó que la crisis ha superado al Estado mexicano y por lo tanto se necesita responder desde los tres niveles de gobierno y brindar por lo menos una asistencia humanitaria, pero se está muy distante de implementar soluciones duraderas a los problemas de refugio.

Finalmente, César Cañaveral subrayó que para la Iglesia el asilo es un acto humanitario que no puede ser considerado inamistoso por un gobierno ni Estado, por ello es necesario que México tenga como principio el respeto de no devolución ni el cierre de sus fronteras.