"Heriberto Ortiz * CP. La estructura social, gubernamental y urbana de Chiapas excluye de servicios y beneficios básicos al 15 por ciento de su población discapacitada, la cual históricamente ha sido exceptuada del acceso a trabajo, vivienda, salud, empleo y libre tránsito.
Y es que los minusválidos son abandonados, excluidos de programas sociales como: empleo, salud, educación, urbanidad, etc. Y lo que es peor, la conciencia del gobierno y la sociedad están empecinadas en no verlo, senaló el antropólogo Gualberto Zhiu Sibaja.
El también investigador en zonas indígenas de la entidad, abundó que el estado es caracterizado por su diversidad socio-cultural, donde predominan los grupos rurales indigenistas -sobre los urbanos- quienes tienen por costumbre guarecer a sus ""distintos"", esto porque en algunas cosmovisiones las personas discapacitadas de nacimiento son consideradas senales divinas.
Esta particularidad de los pueblos indios, viene a colación en referencia a los números respecto al total de la población discapacitada en Chiapas. Los dígitos son demasiado trémulos, no existen conteos confiables.
Esto es, los inválidos de Chiapas son más de los que se reconocen oficialmente. En tal caso, es imposible llevar a cabo acciones a favor de estos grupos, cuando ni siquiera se sabe a ciencia cierta cuantos son. Esta ignorancia del orden social es una de las razones por qué Chiapas sufre segregación social para con los discapacitados, senaló el experto.
Y es que datos oficiales senalan que de los 10 millones de personas con alguna discapacidad del tipo auditivo, motriz, visual, de lenguaje o menta existentes en México, en Chiapas se reconocen unos 50 mil.
De estos chiapanecos un 60 por ciento son hombres y un 40 por ciento son mujeres, del total al menos 70 por ciento depende de una persona distinta para sobrevivir, además un 20 por ciento del total son ancianos. Esto según el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI).
Esta parcialidad poblacional es protegida a nivel federal a través de la ""Ley General de Personas con Discapacidad"", además en el estado se reconoce ""El Código de Atención a Grupos Vulnerables"", la intención de ambas es resguardar y coadyuvar a los grupos en minusvalidez.
Por su parte, el jurista Abel Sánchez Pérez mencionó que la reglamentación en este sentido no es respetada ""la ordenación a favor de las personas con capacidades distintas, ciertamente no es respetada ni por el orden civil ni por el gubernamental. Sin embargo, esta situación no es nueva si no que viene presentándose desde hace ya bastante tiempo"", senaló.
Muestra de las faltas de apoyo a través del tiempo se pueden recordar con un simple vistazo a la memoria, como el caso de los taxistas discapacitados que durante el gobierno del ex gobernador Pablo Salazar, se plantaron en la explanada del Palacio de Gobierno del estado; solicitaban concesiones o permisos para trabajar como taxistas.
La respuesta fue de ""dos agüitas"" o aceptaban un apoyo económico y marchaban a casa o simplemente ""se atenían"" a las consecuencias. Así fue el gobierno represor de Pablo Salazar.
Por otra parte, las zonas de circulación urbana: edificios públicos, aceras, banquetas, escuelas, oficinas, incluso hospitales carecen de accesos adecuados para personas ""distintas"".
Para el contratista en construcción, Roberto Barrita Soriano, estos pasos no se construyen porque quienes solicitan las obras nunca se interesan en este tipo de accesos.
""Algunas empresas o tiendas piden pasos para minusv*lidos, sin embargo los ingenieros buscan reducir costos y nunca los colocan (...) como ninguna autoridad los castiga, pues nunca habrá acceso para discapacitados"", senaló.
Actualmente, en el estado existen centros de apoyo a los grupos en desventaja, que no sólo atiende a los discapacitados sino que tratan de introducirlos a la sociedad activa, grupos como el Centro de Atención Múltiple (CAM), USAER, CRIE, entre otros.
Estos grupos senalan que el número real de discapacitados en la entidad fácilmente podría alcanzar hasta un 15 por ciento, así lo senaló la terapeuta Beatriz Lapara. Abundó que estos centros, además de apoyar médica y terapéuticamente tratan de hacerse cargo de manera íntegra del paciente.
Lamentablemente la escasez de recursos y apoyos -entre otras cosas- obliga a estos centros de ayuda impedir el sostén a personas mayores a los 14 anos de edad, por lo que los inválidos a corta edad se quedan solos, tristemente solos.
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