Discrepa obispo de reformas

Discrepa obispo de reformas

A propósito de la iniciativa que el presidente Enrique Peña Nieto envió a la Cámara de Diputados para que sea aprobado el matrimonio igualitario, el obispo de la Diócesis local, Felipe Arizmendi Esquivel dijo que mucha gente “confió en él con esperanzas y ahora, no sólo hay problemas económicos en el país sino en educación, porque hay una Reforma Educativa pendiente pues la que se hizo fue sólo laboral y administrativa, pero les faltan los contenidos que es lo que nos importa para que sea una verdadera reforma educativa”.

En rueda de prensa, lamentó que a diferencia de la propuesta para legalizar el consumo de 28 gramos de mariguana, en la caso de los matrimonios igualitarios no se hayan realizado foros. “¿Por qué no los hicieron?, ¿qué no importa el pueblo? Eso no es democracia”, agregó.

-Algunas personas se preguntan qué le pasó al presidente Peña Nieto, si detrás existe un trasfondo electoral o cuál sería el objetivo –se le comentó.

-Esa la primera pregunta que me hice porque no había procedido así. Me pregunté: ¿Habrá tanta presión o cuando han perdido popularidad la quieren recuperar con algún grupo? Pero si fuera sólo por eso perdería ante la mayoría. Originario del estado de México como Peña Nieto, Arizmendi Esquivel remarcó: “¿Con quién quieren quedar bien? Es una pregunta que uno no le encuentra suficiente respuesta”.

Continuó: “El presidente de la República se ampara en las decisiones de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que ha declarado inconstitucional la negativa a casar por lo civil a personas del mismo sexo, pero no toma en cuenta que la Suprema Corte no es de Justicia, sino sólo de legalidad, de constitucionalidad. La Corte liberó a los asesinos de Acteal; ¿eso es justicia? ¡Eso es sólo legalidad, no justicia! La Corte permite que una pareja homosexual adopte niños; ¿eso es justo para los niños? ¡Eso es sólo legalidad, no justicia! Pues los niños, para crecer integralmente sanos en esta sociedad, necesitan las dos figuras: masculina y femenina. Ese es un derecho de los niños, no una discriminación a los homosexuales. Eso no es homofobia; es respeto a la naturaleza humana”.

Manifestó que “un ministro de dicha Corte dijo que la Iglesia no puede imponer su doctrina, su moral, a todo el pueblo mexicano y que recordemos que estamos en un Estado laico. Le recordamos que ni Dios ni nadie imponen nada a nadie; somos libres, por regalo del mismo Dios, pero un Estado verdaderamente laico y democrático debe tomar en cuenta a las mayorías de su pueblo. En este caso, la mayoría somos creyentes y no aceptamos esas leyes. No es justo, no es democrático, que no nos tomen en cuenta”.

Expuso que “se pueden encontrar otras formas legales para proteger los derechos de las minorías, sin vulnerar. Si dos personas del mismo sexo quieren cohabitar sexualmente, son libres de hacerlo, aunque moralmente no sea bien aceptado. Llámenles ‘bodas igualitarias’, ‘convivencias maritales’, ‘uniones en sociedad conyugal’, o de otra forma, pero, por favor, no les llamen ‘matrimonios’, pues no lo son en los términos de su misma naturaleza”, finalizó.