Es necesario que haya un trabajo con la sociedad en comunidades originarias y rurales, para que las mujeres puedan ejercer sus derechos sexuales y reproductivos, erradicar la idea de que deben ser madres muy jóvenes, que están destinadas a dedicarse al hogar, el estigma a la interrupción del embarazo.
Alejandra Muñoz, representante de la Red por la Justicia Reproductiva en Chiapas e integrante de la Red Aborta Libre Chiapas, comentó en relación al alto índice de embarazo adolescente en la entidad, refleja que comunitariamente no se les brinda posibilidades u otros horizontes de vida a las jóvenes.
La realidad es que no todos los embarazos en adolescentes después de los 14 años ocurren por violencia sexual, muchos van encaminados a que las jóvenes adoptan la idea de que no tienen otras posibilidades más que convertirse en madres-esposas, por eso forman una familia a temprana edad.
Reiteró debe haber un trabajo más incisivo en las comunidades para que las niñas y adolescentes sepan que puedan estudiar, que tienen el derecho a dedicarse a lo que ellas quieran, porque mientras no se cambie eso, los embarazos adolescentes van a continuar, aunque se formulen nuevas legislaciones.
Mencionó que en las comunidades originarias se han realizado capacitaciones en los hospitales y centros de salud, pero una limitante es la dispersión poblacional que dificulta la orientación e información para todas las personas, lo que hace necesario que diversas instancias se involucren y no solo el sector salud.
Aunque se capacite al personal de salud mientras la sociedad siga repitiendo narrativas anti derechos, estigmatizantes hacia el derecho a decidir de las mujeres no habrá un avance para que todas, sin excepción, puedan ejercer sus derechos sexuales y reproductivos.












