Gracias a que se han emprendido acciones en contra del ambulantaje, éste ha disminuido en un 50 por ciento, sin embargo, persiste, comentó el coordinador de la Política Fiscal del Ayuntamiento de Tuxtla Gutiérrez, Taro Takeuchi Antonio.
En este sentido, en cuanto a las opciones para los vendedores ambulantes se analiza junto a la Secretaría de Economía elaborar un programa de Tianguis para llevarlos en colonias y brindarles espacios para que puedan ofrecer sus productos. Pero todo dependerá del comité dictaminador que marca el reglamento para efectos de poder regular este tipo de proyecto.
El coordinador invitó a la población a no comprar productos en la calle sobre todo, los que tienen que ver por cuestiones de salud y porque de esa manera también se contribuye a que el ambulantaje tenga presencia en el primer cuadro de la capital, mismo que provoca congestionamientos en las banquetas y competencia desleal.
Externó que el comercio informal en el centro de la ciudad ha ocasionado grandes complicaciones y críticas sobre la actuación de las autoridades pero remarcó que se trabaja bajo el marco de la ley.
Sin embargo, el ambulantaje agrede el derecho de los ciudadanos al no poder transitar libremente por las aceras y calles de la ciudad, amén del tipo de productos que venden, en donde han tenido que pedir el apoyo de la Jurisdicción No 1 de la Secretaría de Salud por vender incluso pescado y mariscos que rápidamente se echan a perder.
Asimismo, el funcionario indicó que los ambulantes no pagan impuestos y ningún tipo de servicios o renta como lo hacen los comerciantes establecidos quienes están adscritos dentro del padrón del SAT.
“Ojalá la ciudadanía entienda que comprar en la vía pública no existe ninguna garantía y puede ocasionarle algún daño a su salud, aunque sea barato“, comentó Taro Takeuchi.
Finalmente, sobre la situación de las canasteras es que fueron ratificadas, sin embargo, también han abusado en cuanto al espacio o perímetro que se les ha dado, el reglamento dicen que deben ocupar un metro cuadrado pero a veces se ha observado que se agarran hasta dos metros cuadrados, situación que entorpece el paso de los ciudadanos.












