La llegada de jornaleros agrícolas guatemaltecos para trabajar en las fincas cafetaleras de Chiapas ha disminuido hasta en un 70 por ciento.
Ante ello, los productores buscan alternativas para que los campesinos de las localidades cercanas cubran la mano de obra que se requiere.
El productor y exportador de café, Tomás Edelman Blas, señaló que en la zona de los altos de Tajumulco, Guatemala, de donde proviene la mayoría de ellos, los trabajadores han sido contratados en sembradíos de amapola, donde ganan mucho más que en los cultivos tradicionales.
“En Guatemala les pagan unos 40 quetzales por caja de café cortada y en Chiapas hasta 105 pesos, pero los que siembran amapola les dan hasta cien quetzales diarios y prefieren eso”, mencionó.
En los últimos meses, en comunidades fronterizas con México, autoridades guatemaltecas han emprendido diferentes acciones para la destrucción de grandes sembradíos de amapola, ubicados hasta en patios baldíos de zonas urbanas.
Esa situación está originando que los jornaleros ya no vengan a trabajar a las fincas cafetaleras chiapanecas, cuando las cosechas del presente ciclo están por iniciar y se requiere de mano de obra calificada.
“Está muy difícil conseguir gente. Nosotros hemos hecho ‘milagros’ con la mano de obra de ejidos y cantones vecinos para realizar las labores culturales en el cultivo, aunque en el levantamiento de la cosecha se requieren más”, señaló Edelman Blas.












