En estados como Tamaulipas, Chiapas, Yucatán, Quintana Roo y Campeche, la población del mono araña ha disminuido drásticamente. En relación a Chiapas, en el municipio de Palenque y en el Cañón del Sumidero, esta especie lucha por su sobrevivencia año tras año.
El monitoreo que se ha realizado desde el 2012 a la fecha por biólogos adscritos a la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), reporta una población de menos de 40 individuos.
En este tenor, especialistas aseguran que el único depredador que ha puesto al borde de la extinción al mono araña ha sido el hombre.
Los biólogos advierten que en el sureste de México se ha descuidado la ruta de tráfico del mono araña. Animales fuera de su hábitat natural son vendidos en dos mil pesos y quienes conocen el valor de la piel llegan a pagar hasta 10 mil pesos. Se trafica más con las crías, siendo éstas por las que se paga una cantidad mucho mayor.
En las fronteras de Tamaulipas, Chiapas, Yucatán, Quintana Roo y Campeche, se vive la fragmentación del hábitat natural, por lo que esos mamíferos no logran adaptarse a los cambios, generando su muerte o extinción.
Cabe destacar que un mono araña vive hasta 20 y 25 años, pero con la alta tasa de deforestación en México, tiende a disminuir la calidad de vida y como consecuencia viven menos. Fuera de ello la única causa natural de muerte del mono araña es la vejez, agregaron expertos en fauna exótica.
Hasta la fecha, especialistas de diferentes partes del país han puesto atención en la muerte del mono araña en el sur-sureste de México, además de fortalecer las acciones de monitoreo a la nueva generación de primates.
Los especialistas tienen la inquietud de iniciar estudios y experimentos genéticos con la finalidad de descubrir enfermedades ambientales, así también encontrar la posible cura, pues por contaminantes en el medio ambiente que surgen por el crecimiento poblacional, se reportan mamíferos que enferman y mueren, desconociéndose las causas; es decir, existe conteo de población y especies, mas no el registro médico en relación a la alteración genética a causa de la contaminación.
Inclusive se desconoce si el mono araña del sur-sureste del país se está apareando entre familiares, lo cual no debe ser. Ello debido a que dicha acción no permite la evolución de la especie, además de comprometer la salud de una población, la cual por cierto va disminuyendo año tras año, indican.
Para el inicio de proyectos de índole genético se requiere una inversión económica específica y exclusiva para el mono araña, además de equipos tecnológicos y técnicos, tomando en cuenta que los primates viven y se reproducen en árboles que tienen por lo menos 25 metros de altura
Es tiempo que la propaganda para evitar la extinción del mono araña, “El carismático” como es conocido en bosques y selvas de Tamaulipas, Chiapas, Yucatán, Quintana Roo y Campeche, se eleve al rango del jaguar, pavón y tapir; sin embargo, es una tarea de las autoridades y organismos sociales de cada región evitar el deterioro ecológico severo en que se vive, concluyen.












