El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) dio a conocer las estadísticas preliminares, a nivel nacional y por entidad federativa, de los homicidios registrados en el país durante 2018, por lo que en Chiapas contabilizó 513, una reducción de 79 casos respecto a 2017, en que se llegó hasta 592.
Tapachula fue el municipio con más homicidios, al registrarse 98: 89 hombres y nueve mujeres. A su vez, Tuxtla Gutiérrez llegó a los 44 homicidios: 40 de hombres y cuatro de mujeres.
Chiapas se encuentra como una de las entidades con menor número de homicidios a nivel nacional, con 513 de los 35 mil 964 que se dieron durante todo el 2018 en el país.
Con la finalidad de facilitar su comparación con la información de años anteriores, se agrega la serie histórica de la estadística definitiva de homicidios de 1990 a 2017.
Estas cifras se derivan de la estadística de defunciones registradas a partir de los registros administrativos de defunciones accidentales y violentas, los cuales son generados por las entidades federativas y que son recopilados mensualmente por el Inegi.
A partir del año de referencia se contabilizan las fuentes informantes que tuvieron al menos un registro de homicidio, las cuales corresponden a 463 oficialías del Registro Civil, 276 agencias del Ministerio Público y de 113 Servicios Médicos Forenses.
A partir de 2015, el Inegi capta información de presuntos homicidios directamente de los Servicios Médicos Forenses por medio de los certificados de defunción que emiten para las muertes accidentales y violentas.
Además, capta datos en las oficialías del Registro Civil a través de actas y certificados de defunción. Esta información se complementa con la proporcionada por las agencias del Ministerio Público mediante cuadernos estadísticos.
Los homicidios forman parte de las defunciones accidentales y violentas, cuya clasificación se determina con base en las afecciones y lesiones (causas), la presunción del tipo de defunción y el motivo de la lesión, registrados por el certificante en el certificado de defunción. Las primeras dos son fundamentales para distinguir entre un presunto homicidio, un presunto accidente o un presunto suicidio, aunque en algunos casos el certificante carece de elementos suficientes para identificar la intencionalidad del hecho ocurrido.












