La disputa por una parcela de dos hectáreas provocó un enfrentamiento en el ejido La Candelaria, municipio de San Cristóbal, con resultado de por lo menos dos lesionados y diez encarcelados.
Representantes de esa comunidad explicaron que el problema se originó hace unos meses porque Pascuala Méndez Ruiz, quien quedó viuda hace unos tres años, pretende apropiarse de una parcela de su suegra, María Méndez Díaz.
Dijeron que la asamblea ejidal acordó en días pasados que Méndez Ruiz podrá quedarse con las tierras, pero hasta que su suegra haya muerto.
Señalaron que hace dos semanas, Pascuala acudió ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos y luego ante la Procuraduría Agraria para denunciar que las autoridades ejidales pretendían despojarla de su parcela, lo cual “es falso”.
Afirmaron que por la queja que interpuso fueron citadas las autoridades ejidales, y al acudir a ambas instancias rechazaron las acusaciones de Pascuala e informaron que la asamblea había acordado por usos y costumbres, que la parcela en disputa le será entregada cuando muera su suegra y que no se permitirá que la despoje del terreno.
Expresaron que este domingo se realizó una nueva asamblea en La Candelaria, y se pidió a Pascuala explicara por qué interpuso una queja con información falsa en contra de las autoridades ejidales, y que como sanción compraría 25 cajas de refresco para los mil asistentes a la asamblea, con lo que el problema quedaría resuelto.
Añadieron que como se negó a acudir a la asamblea y a comprar los refrescos, dos policías fueron a su casa para presentarla, pero su hija supuestamente los agredió, por lo que fue encarcelada.
Afirmaron que enseguida, Pascuala pidió apoyo a varias personas que antes vivieron en La Candelaria como avecindadas, pero que ahora viven en San Cristóbal.
Dijeron que poco después llegaron unos diez hombres, lo que ocasionó el enfrentamiento alrededor de las 16 horas de ayer domingo. Como en la asamblea había alrededor de mil personas, los sometieron y los metieron en la cárcel.
Añadieron que los diez hombres fueron liberados cerca de la media noche del domingo, luego de pagar una multa global de 50 mil pesos, mientras que Pascuala abandonó su casa, por lo que las autoridades ejidales esperarán a que regrese para que pague, ya no 25 cajas de refresco sino 40 mil pesos de multa.











