Distritos

En meses pasados se resaltó en este espacio la trascendencia de que en el ámbito nacional se estuviera trabajando en la conformación de 28 distritos electorales con población mayoritariamente original. Se hizo ver que Chiapas - con una tercera parte de su población de origen autóctono- vería sin duda con interés el resultado de esa labor que, de acuerdo con el consejero presidente del Instituto Federal Electoral, contempla una vez concluida, su traducción a las lenguas indígenas para facilitar la difusión en aquellas comunidades de población monolingüe.

La finalidad de esto, de acuerdo con el planteamiento del Instituto, es que la participación electoral de los pueblos indígenas cuente con el respaldo de los partidos políticos que deberán presentar en los distritos electorales cuya población en su mayoría sea de origen indígena, candidatos que correspondan a esas comunidades.

Actualmente Chiapas cuenta con doce distritos electorales federales en los cuales se hallan municipios de población indígena como los de la zona zoque y chol en el norte, tseltal y tsotsil en los Altos y tojolabal en la Región Fronteriza.

Al cierre de la semana anterior se informó que el Instituto Federal Electoral ha designado ya a un comité de expertos que apoyará el trabajo para la redistritación electoral, ante las elecciones federales de 2015 y 2018, el cual pretende garantizar respeto a la diversidad cultural de México, por lo que se contempla la participación en el comité entre otros, de la Dirección General de Planeación y Consulta de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas del Gobierno Federal.

De acuerdo con la proyección que ha hecho el Instituto, este plan permitirá contribuir al perfeccionamiento y actualización del Padrón Electoral como pilar fundamental del sistema electoral.

Para el Instituto es importante que el Poder Legislativo analice y en su caso apruebe las reformas a la ley electoral y de justicia en materia electoral. De avanzar una iniciativa en este sentido, a partir de la ley se dará un paso hacia la apertura de mayores espacios para los pueblos indígenas que así serán mejor representados en la actividad legislativa que tarde o temprano influye en esas regiones; así la legislación incluso tendrá mayor correspondencia al reflejar también la determinación de las etnias, lo cual desalentaría expresiones de resistencia que se observan eventualmente en movilizaciones contra hechos o proyectos que están respaldados por la ley, pero también sería un acto justo en la convicción de que los mejor preparados serían los postulados.

Como se dijo aquí mismo cuando se conoció este proyecto de redefinición representativa, las cuotas de participación, ante las demandas que se han manifestado en Chiapas, serían doblemente positivas no porque actualmente éstos sean espacios vedados a los indígenas, sino porque garantizarían y afianzarían una integración sin sombra de recelo ni discriminación.