Ataques de enfermedades del café, impactos climáticos que afectan la productividad, falta de recursos económicos, inestabilidad en los precios del grano y falta de mano de obra, es la constante a la que se enfrentan los caficultores, de acuerdo a un estudio en conjunto de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas y el Colegio de la Frontera Sur (Ecosur). Ante el panorama, la diversificación productiva ayudó a la resistencia y solventó a cientos de familias.
El estudio se centró en los caficultores de 28 comunidades de la Sierra Madre Sur de Chiapas, todas con dificultades similares, sin embargo, ante estas amenazas, los productores desplegaron diversas estrategias derivadas de mecanismos sociales, innovación, tecnológicas y creencias.
Las más eficientes fue el uso de germoplasma en el cultivo del café, el cual aumentó la producción, así como la diversificación de productos y actividades principales.
El estudio sustentó que la diversificación es fundamental para la promoción de la sustentabilidad y resiliencia de las familias campesinas, reduciendo la vulnerabilidad e impactos que genera al suelo el cultivar solamente café, lo que aumentó los ingresos, flexibilidad y disponibilidad de recursos.
No obstante, estas estrategias no están libres de condicionantes, ya que “las familias caficultoras no sólo persisten, sino que también resisten, tienen que confrontar las relaciones de poder que se dan entre las mismas familias, comunidades, organizaciones, gobierno, mercado, intermediarios y empresas”, dice el estudio.
Sin embargo, argumentaron que el trabajo productivo y reproductivo de las familias campesinas están retroalimentando la diversidad y diversificación a través de la creatividad de procesos de innovación, aunado con el manejo del territorio a través de los saberes locales, lo cual, subraya, es importante para la promoción de la diversidad genética.












