Divinos y concéntricos trazos de Tania Peña

Divinos y concéntricos trazos de Tania Peña

Su mirada y decisión le conceden un perfil solemne. Es una mujer concentrada en diferentes aspectos de la vida. Sus ideas y pensamientos se reflejan, con toda su dimensión, en cada rincón de su casa-taller y en otros escenarios; ahí está su obra representativa del mandala, la cual expresa emociones, perspicacia y deseo irreductible.

Tania Lorena Peña Ortiz es una artista plástica e instructora de yoga, con varios años ejerciendo esta labor, y como profesión periodista.

La menestral deja que su arte la guíe por el camino correcto, y por ahí va. A través de sus trazos y los símbolos que plasma encuentra paz interior, reflejando esencia en las piezas que exhibe de sol a sol.

Ella tiene esa condición noble de las mujeres de tierra adentro y cree en lo que le dicta su corazón: en el calambre de pintar.

Originaria de la Ciudad de México, un día decidió marchar a la capital chiapaneca y aquí hizo nido. Abrió su estudio, donde lo único que suena es el silencio y el aroma del incienso que envuelve a los pulmones de sosiego.

Es un poco impasible, inquieta, de mano lenta al contacto con el pincel y la pintura, por lo que sus cuadros nunca son igual a los de ayer ni a los de hoy, ni a los de mañana. Siempre descubre y experimenta.

Finalmente hay que mencionar que Tania tira ideas propias y derrama armonía en lo que hace. Su camino es claro. Le ha costado mucho pintar con libertad, como para dejarse caer en cualquier momento.