Divorcios panistas

Hay una alta posibilidad de que el PAN se quede sin candidato a gobernador en Aguascalientes. El Consejo Electoral Estatal le negó el registro al aspirante Martín Orozco Sandoval, porque tiene un proceso penal abierto, lo cual suspende sus derechos político-electorales. Más allá de los detalles legales de las acusaciones, lo que llama la atención es que en este entuerto Orozco tiene como adversarios no solamente a los partidos opositores, sino al propio gobernador panista, Luis Armando Reynoso Fremat, y la dirigencia estatal del PAN en Aguascalientes. De ese tamaño fueron los errores de negociación entre el CEN de Acción Nacional y el PAN hidrocálido afín al mandatario estatal.

Los procesos electorales en las entidades se han caracterizado por una gran aspereza en este sexenio, con canibalismo dentro de los partidos. Hasta ahora ninguno de los conflictos le había explotado al PAN como éste, lo cual muestra el nivel de desencuentro.

En el estado gobernado por el priísta Ulises Ruiz, PAN y PRD se unieron en torno a la figura de Gabino Cué. La alianza, pactada por César Nava, líder nacional panista, y Jesús Ortega, su homólogo del PRD, generó fuertes discusiones al interior del CEN, así como reticencias por considerar que el candidato es muy cercano a Andrés Manuel López Obrador.

Quintana Roo padeció un caso contrario. La dirigencia nacional negó abanderar como su candidato al perredista Greg Sánchez, pero el panismo local, de facto, decidió apoyarlo aún cuando oficialmente tienen registrada a otra persona.

En Veracruz y Sinaloa las diferencias fueron más serias. En el primer caso, por la imposición desde el centro de Miguel Ángel Yunes, director del ISSSTE. El ex priísta, cercano a Elba Esther Gordillo, desplazó a Gerardo Buganza, un panista de cepa. La desbandada de militantes jarochos que renunciaron al partido junto con Buganza podría costarle al PAN la gubernatura. Caso similar se presentó en Sinaloa, cuando se decidió en el CEN designar candidato al ex priísta Mario López Malova, a pesar de la resistencia de la dirigencia estatal del partido.

De nada le servirá al PAN el enorme esfuerzo de aliarse con una fuerza antagónica como el PRD si acaba perdiendo Aguascalientes o Veracruz por no haber podido gestionar sus conflictos internos. Esta falta de oficio tiene al PRI al borde de retomar gran parte de su antiguo poder. El éxito del viejo partido no se deberá tanto a las habilidades propias, sino a las impericias de los contrarios.

(El Universal)