Divulgar la ciencia

"La ciencia y la tecnología en México han quedado rezagadas respecto de otras ramas de actividad, a las que se presta mucha importancia, pero que quizá no ofrecen las mismas ventajas o pudieran no ser tan vitales para el futuro de la nación. Es atávica la falta de inversión nacional en ambos rubros y la enorme dependencia que tenemos como país respecto de lo que se hace en otras latitudes.

Por ello es importante que gobierno y sociedad revaloren a la ciencia y le otorguen el destacado lugar que merece. A pesar de que ni el sector público ni el privado invierten grandes cantidades en ella, en México se hace ciencia y en algunas ramas del saber incluso a nivel de excelencia. Universidades y tecnológicos batallan con presupuestos austeros, para desarrollar protocolos y hacer investigación, muchas veces en condiciones heroicas.

El Estado ha de cumplir con sus compromisos internacionales de destinar un porcentaje fijo del Producto Interno Bruto a ciencia, pero tampoco el sector privado puede desentenderse de comprometer recursos para el desarrollo de productos y procesos.

Este llamado a prestigiar el papel de la ciencia en la sociedad es a propósito del fin de curso de los talleres ""Ingeniero Jack F. Ealy"" sobre periodismo científico y biotecnología, celebrados en La Jolla, California, donde 30 periodistas de 15 países, auspiciados por EL UNIVERSAL y el Instituto de las Américas, intercambiaron puntos de vista sobre la divulgación de la ciencia.

El diplomático estadounidense Jeffrey Davidow senaló que la información científica debe dejar de ser la ""nota dominguera"" u ocupar espacios no relevantes dentro de los medios de comunicación, quienes deben tener las herramientas precisas para elaborar notas periodísticas bien sustentadas y entendibles por el público.

Así como es necesario que se redoble la inversión en dicha actividad, así también los medios de comunicación tienen la obligación de enlazar a los laboratorios y los cubículos académicos con la sociedad, de tal manera que se comprendan los alcances de sus trabajos, las aplicaciones prácticas que pueden tener sus descubrimientos para mejorar nuestra vida, incluso nuestra salud. También la difusión de tales esfuerzos puede servir como una forma directa de promover entre los jóvenes las posibilidades de desarrollo y crecimiento profesional que se presentan ahí. Vale decir que, a nivel de orientación vocacional, tampoco la ciencia es de lo más solicitado.

En la medida en que la sociedad sepa de los esfuerzos de nuestra comunidad científica para avanzar en conocimiento médico, biotecnológico, físico o astronómico y, en suma, en cada una de las ramas del saber humano, habrá más respeto por su labor.

Hay, pues, un trabajo multidisciplinario por hacer en materia de fomento y divulgación de la ciencia, que el país ya no puede postergar más, a riesgo de perder soberanía al acrecentarse, insistimos, nuestra dependencia respecto del exterior en esos rubros.

México no puede rezagarse más. Los anos por venir serán buenos para aquellas naciones que sepan entender que la ciencia no es una actividad marginal, ajena a la vida cotidiana o económica del país, sino uno de sus pilares fundamentales.

Hay mucho por hacer en la materia; cada actor social tiene que reflexionar acerca de qué puede emprender, desde su particular trinchera, para actuar en favor de la actividad científica y su divulgación. (El Universal)

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