Maestros y maestras han sido clave en la sociedad chiapaneca para la representación de la población; en comunidades, inclusive son vistos como líderes de opinión y referentes, sin embargo, los cambios generacionales hacen que se vean en la necesidad de ir evolucionando e instruir nuevos conocimientos.
Una de las iniciativas más recordadas es la de “Educar con Responsabilidad Ambiental”, un programa que colocaba en el centro a los docentes para que las nuevas generaciones tomaran conciencia de lo que sucede en el planeta y la afectación actual al medio ambiente.
Dirigido a niños, niñas y adolescentes, el programa fue el primero en su tipo avalado en el país por investigadores y personas asociadas al cuidado del medio ambiente a nivel nacional e internacional.
El programa tuvo una cobertura de un millón 400 mil niños, niñas y adolescentes en casi 19 mil escuelas, en las que fueron repartidos cinco millones de libros de texto y materiales didácticos elaborados por especialistas en el tema.
Para tratar el tema, se tuvieron que capacitar a alrededor de 60 mil docentes de diferentes niveles, que iban desde preescolar hasta preparatoria.
Ejemplo
La vocación, entrega y sacrificio deben ser las características de un maestro, ya que tiene la responsabilidad de formar a las generaciones de nuevos profesionistas. En Chiapas, esto cobra mayor relevancia por la composición cultural y social del territorio.
Pero al paso del tiempo, esa figura de respeto, consejero y amigo, se ha visto mermada por diferentes factores; claro que siempre existen docentes que hacen grandes sacrificios para ejercer su profesión.
Tal es el caso del docente de Telebachillerato Comunitario, Cristóbal Rincón Ríos, con seis años en la docencia, de un sistema que está en riesgo de desaparecer.
Contador de profesión y con 56 años de edad, originario de Chiapa de Corzo, lamentó que las autoridades de Chiapas no les han dado el valor correspondiente a su labor, a pesar de que ha impartido clases en las comunidades más remotas del estado desde el año 2013.
El docente, ahora, imparte en la comunidad Nuevo Mariscal del municipio de Palenque, de la zona Selva del estado, en un lugar de alta marginación donde predominan las lenguas originarias ch’ol y tseltal.
En esta comunidad no había un plantel para la formación media superior, esto a su llegada hace seis años, por lo que improvisaron junto a los pobladores unas aulas de madera, nailon y láminas, y fue así como nació el Telebachillerato en este lugar.
Sin infraestructura
Recordó que por más de dos años estuvieron sin luz, sin drenaje, ni agua potable, además de ingresar a este lugar mediante un camino de terracería en un tramo de 20 kilómetros accidentados, entrando por Benemérito de Las Américas.
Cuando llegaron había estudiantes de secundaria con varios años de haber egresado, por lo que encontraron en este sistema la oportunidad de continuar con sus estudios; “la comunidad abrazó el proyecto desde ese momento”.
Actualmente cuentan con tres aulas de madera mejor elaboradas y baños con fosa séptica, construidas por los maestros y los habitantes de la comunidad, “todo el trabajo ha sido de los padres de familia, los docentes y alumnos”.
“Con el paso del tiempo nos hemos vuelto una familia con la localidad, nosotros no hemos visto barreras en todo esto, incluso fomentamos el uso de las lenguas maternas”, expresó.
El tiempo de traslado desde Chiapa de Corzo, su lugar de origen, al plantel de Telebachillerato es de 14 horas en transporte público y 11 en coche particular.
“Todo esto vale la pena para mantener el proyecto, pero ahora tenemos un conflicto con un adeudo que se mantiene con los maestros de este nivel y eso nos pega mucho en el bolsillo”, comentó.
Organización
Un referente de representación para muchos maestros ha sido la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación (CNTE), cuyo nacimiento marcó un antes y un después en el sistema educativo; “desde finales de 1979 hasta nuestros días esta organización sindical surgida desde la lucha por la democratización del sindicato (SNTE), ha hecho contrapeso a las decisiones de las autoridades educativas del país. Aunque para otros representó un retroceso”.
Pedro Gómez Bámaca, secretario general de la Sección 07 del SNTE-CNTE, comentó que los trabajadores de la educación aglutinados en el SNTE, el más grande de América Latina, se organizaron para crear la CNTE con el fin de defender sus derechos laborales y sindicales, desde hace más de 40 años.
Su objetivo fue, es y seguirá siendo la democratización del sindicato, dado que el sindicato mismo, sus dirigentes, desde su nacimiento, han estado al servicio del Estado mexicano; por lo que desde la CNTE los trabajadores han luchado por la democratización en cada una de las secciones.
El otro objetivo central es la democratización de la educación, porque consideran que quienes toman las decisiones (funcionarios) lo hacen sin tener la experiencia, la realidad en sus manos, de lo que significa recorrer grandes distancias para ir a una escuela, la marginación que se vive en muchas comunidades, su idiosincrasia, sus lenguas y todo.
La CNTE nació en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, en el año de 1979, con la intensión de buscar la democratización del SNTE y lograr un incremento salarial del 30 por ciento.
Diversos artículos publicados en medios nacionales narran que el sindicato estaba entonces controlado por una mafia autonombrada “Vanguardia Revolucionaria”.
Ésta era dirigida por el profesor y licenciado, Carlos Jonguitud Barrios. Para llegar y sostenerse en el poder, el cacique gremial contó con el apoyo de varios presidentes, como Luis Echeverría, José López Portillo y Miguel de la Madrid.
Estudios
Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) reflejan que hasta el año pasado, México contaba con 1.2 millones de docentes en el nivel de Educación Básica; de ese número, el 69.9 % estaba representado por mujeres.
Se puede observar en cifras que la mayor cantidad de personas que se desempeñan en el área de la docencia oscilan entre los 30 y los 44 años; el segundo grupo más alto va de entre los 45 y 59 años de edad.
“De cada 100 maestras y maestros que se desempeñan dentro de la Educación Básica, 51 lo hacen en el nivel de primaria (644 mil), 25 en el de secundaria (314 mil), 20 en el de preescolar (257 mil), dos imparten enseñanza especial (25 mil) y los restantes son alfabetizadores o se dedican a la enseñanza bilingüe (16 mil)”, informa la institución.
De los aspectos interesantes que rescató el Inegi el año pasado, es que de cada 100 maestros y maestras que están en el nivel básico, 51 impartían sus clases en las primarias, el resto se dividía en secundaria, educación especial, en la enseñanza bilingüe y de alfabetización.
En cuanto a su preparación se refiere, de los 1.2 millones de profesores y maestras, sólo el 0.7 % tenía la secundaria y primaria terminada. El 81.3 % de ellos contaba con una licenciatura.
De todas las personas que están ocupadas en labores de la docencia, más del 82 % tiene una formación en Ciencias de la Educación, sin embargo, también aparecen otros perfiles vinculados con lo Social, la Administración, Humanidades, Construcción, Computación, Veterinaria y hasta Agronomía.
Según el Inegi, en nuestro país los profesores y maestras “laboran en promedio 31 horas a la semana. De cada 100 de estas personas ocupadas, 52 trabajan de 15 a 34 horas; 32, de 35 a 48 horas; nueve, más de 48 horas; y siete, menos de 15 horas en ese mismo lapso”.
Una labor familiar
Ser docente representa más que un oficio un modo de vida para muchos, en el que han formado una familia, literalmente, como Roger Urbina y Blanca Gómez, que iniciaron su relación como estudiantes; hoy son padres de cuatro hijos y él es el director de la primaria en donde ella es la encargada de un grupo.
Roger Urbina y Blanca Gómez iniciaron su relación como una amistad desde que eran estudiantes de la Escuela Normal del Estado, hacia el año de 1982; dos años más tarde, aún como estudiantes, comenzaron un noviazgo que se transformó en una familia de seis integrantes.
Conocidos como el maestro Rojito y la maestra Blanquita, cuentan que al inicio de su carrera profesional ella egresó y de inmediato logró obtener una plaza, por lo que inició sus actividades en el ejido Nuevo Nicapa, del municipio de Pichucalco.
Era una población de reciente creación con exhabitantes de las cercanías del volcán Chichonal, que fueron reubicados ahí tras la devastación de la erupción.
Por su parte, el profesor Rogelio inició su carrera profesional cubriendo interinatos y realizando, incluso, la venta de libros para obtener ingresos, ya que la situación económica era precaria en los años 80.
En el año de 1988 se integró al ejido como maestro de grupo y comenzó a convivir con su esposa de forma casi permanente.
Salir del ejido fue difícil, puesto que su situación económica era complicada, pero el sueño se logró alrededor del año 1992 cuando los dos pudieron migrar a la Escuela Primaria “24 de Febrero”, la más grande de la región.
Al llegar el año 2018, el profesor Rogelio logró ascender al cargo de director, por lo que comenzó una nueva etapa en su vida profesional.
Hace un par de años llegó la oportunidad de establecerse en un centro de trabajo de Tuxtla Gutiérrez. Primero inició actividades en la colonia La Misión.
A la par, la maestra Blanquita pudo dar clases en la Escuela Primaria “Adolfo López Mateos”, y un par de años atrás los dos se integraron a la plantilla de la Escuela Primaria “Rosario Castellanos”, en el barrio Santa Cruz de la capital.
El alumno debe superar al maestro, remarca el ahora director, al mismo tiempo que ambos reconocen que uno de sus grandes orgullos es encontrarse a profesionistas, como arquitectos, ingenieros, licenciados, a quienes pocas veces pueden reconocer, pero de inmediato les revelan que son los alumnos a los que han formado, siendo la satisfacción enorme.












