María de Jesús García Zúñiga, es una onco-hematóloga originaria de Michoacán que actualmente radica en Chiapas y presta sus servicios en el Hospital de Especialidades Pediátricas desde hace 10 años; la decisión de quedarse fue el amor a su profesión y ver la gran necesidad que se tiene en el estado con tantos infantes con cáncer.
Su formación fue en el Hospital Civil de Guadalajara, y aunque lo pensó mucho para venir a la entidad chiapaneca, finalmente evaluó su estancia y está aquí desde julio del 2010, aunque reconoce que lo que no le gustó al principio fue el clima, sin embargo, ya se adaptó al grado de que su hijo, es chiapaneco.
La doctora destacó que la carga de trabajo es mucha comparada a otros estados, ya que anteriormente, muchos pacientes fallecían pero actualmente la frecuencia es menor, pese a ello la leucemia -externó- es el cáncer más frecuente a nivel estatal y nacional.
“Creo que la leucemia sigue sobresaliendo mucho, por ejemplo, en el mes de febrero se diagnosticaron 10 pacientes, la cantidad es mucha y nos enfrentamos también a casos raros que no vi en mi residencia”, expresó la especialista. Por ello, un diagnóstico y tratamiento oportuno incrementa la supervivencia.
Desde que llega al hospital pediátrico, señaló que tiene mucha actividad, “a veces no me da tiempo de desayunar pero el ver que un pequeñito se cura, es lo que me impulsa y da fuerza para seguir adelante”.
García Zúñiga expuso que esta profesión le ha regalado tantas emociones pero también complicaciones y sobre todo las que pasan los niños junto a sus padres: “Estoy aquí por mi trabajo, lo amo y le doy gracias a Dios haberme brindado tantas experiencias y permitirme ayudarles a curarse. Lo más difícil es que un niño no llegue a curarse”.
Cada día que se enfrenta a un caso difícil es muy triste para la especialista, por lo que alberga sentimientos que los lleva al corazón pero tiene que soltarlos al entrar a su hogar, el motivo: su hijo, al que le da todo el cariño y amor, y le pide mucho que se cuide.
La onco-hematológa es estricta en su trabajo, pero ella consideró que más que eso es que funge como guía, sobre todo con los padres de los infantes, a los que aconseja a seguir las instrucciones para que sus hijos mejoren en su salud.
No recordó cuántos casos de éxito ha tenido, pero mencionó uno en especial, el de Carolina González Hidalgo, de 13 años, que tenía un tumor abdominal importante y en un principio las noticias no eran buenas pero gracias a la intervención de otros especialistas y ella, es que afortunadamente se curó, actualmente tiene 19 años.
Cada que un niño o niña toca la “campana de la vida” es un orgullo que le impulsa a seguir con las batallas que causa cada caso: “Dios es muy grande, nos va poniendo un camino iluminado para luchar y se logren muchas cosas”, remató María de Jesús, quien se confesó católica.












