José Antonio Domínguez Gómez, de 62 años de edad, es un fabricante de escobas de palma de monte, instalado en el municipio de Suchiapa. Comenzó como una forma de entretenimiento, pero hoy en día surte pedidos a diferentes estados de la república por la gran calidad de sus productos que marcan una gran diferencia, y por la variedad de diseños en los tejidos que ha inventado y continúa innovando con cada idea que su ingenio le dicta.
El hombre que acaricia la palma
Como un hombre de campo, su rostro ha sido curtido por el sol, sus manos son ásperas pero diseñadas para elaborar este fino trabajo. Con el paso del tiempo han disminuido los “escoberos”, ya son pocos, pero José se atrevió a cambiar el diseño tradicional.
Durante la entrevista da muestra de su habilidad, sus dedos se mueven rápidamente, pinta, entrelaza, da forma, teje, acaricia la palma; sus escobas son estéticas, a la vista agradables, pero también salen buenas para barrer el piso de tierra.
Lleva 25 años elaborando este producto que es herencia de su tío Eligio Toalá, el cual aprendió el diseño básico o tradicional con el que hasta hoy en día son elaboradas las escobas de palma.
Después de cinco años de dedicarse a este oficio, acudió a un curso de tejido de palma en el municipio de Ocozocoau-tla, lo que le permitió elaborar “bordados canasteados”.
“En ese momento compré una escoba de palma, la desar-mé y vi cómo lo elaboraban. Intenté armar una con un diseño en forma de ‘n’, no me salió a la primera, ni a la segunda. A la tercera me quedó bien. Luego me fui para adelante, ya me inventé otros tipos de bordado”, expresó.
Ahora tiene en su haber cuatro tipos de bordados diferentes en escobas, las elabora de diferentes tamaños y en diversos colores.
También existen bordados de palma en formas de figuras geométricas y con los colores de la bandera, pero no deja de intentar otros más.
La elaboración
Estas escobas se elaboran con palma silvestre o, como se conoce de manera común, “palma de cerro” del municipio de Suchiapa.
Pero también es un negocio que trae beneficios a este lugar, pues existen actualmente ranchos que se dedican a la siembra de esta palma. A estos lugares acuden los escoberos a comprar la materia prima, la cual procesan para hacer estas escobas.
“La palma se procesa, se peina, se raja, se compra el bastón, se lija, se pone un clavo, se amarra la palma y se va dando forma al tejido, se hace lo que es la cabeza de la escoba y al último se hace el bordado. A mí me lleva una hora y cuarenta minutos elaborarla”, contó con entusiasmo.
Cuando elabora un bordado especial, este tiempo puede prologarse hasta una hora, dependiendo el tipo de bordado.
Los precios de las escobas van desde los 50 a los 100 pesos, dependiendo ante todo el proceso, porque es artesanal.
Para el experimentado escobero este es un negocio redituable, sus ventas se han incrementado gracias a la innovación de sus tejidos y bordados.
“Desde el momento que comencé a realizar los diferentes bordados tuve pedidos. Una persona de Guanajuato me contactó y me realizó un pedido de 200 piezas, el cual se fue a esa ciudad. Los pedidos han ido en aumento. Ahorita estoy trabajando un pedido de 50 piezas para Tapachula, otro para Tonalá, por igual mando a Carranza y a diferentes municipios.”
Dentro de la variedad de productos que ha inventado, están también las escobas en miniatura, las cuales son para realizar limpieza en lugares pequeños, o en algunos casos son solicitadas para ser entregadas como recuerdos de alguna festividad religiosa o bodas.
En su familia es el único que se dedica a este oficio. Los bordados son su creación, pero no está cerrado a tener alumnos cuando se presente la oportunidad.
Dentro de sus inquietudes está actualmente elaborar una escoba de grandes dimensiones con el escudo de la bandera, considera que sería algo único de bordado de palma, “lo estoy intentando, tuve dos intentos pero no quedó, requiere más práctica, lo seguiré intentando, me tiene que salir”.
Las personas interesadas en adquirir sus productos pueden acudir directamente a la Ribera Pacú, municipio de Suchiapa y preguntar por José Antonio Domínguez, el maestro escobero.












