Ser exitoso en medio de la peor crisis para la cafeticultura chiapaneca y nacional en los últimos 25 años no es cosa sencilla y menos si proviene del sector social: es toda una odisea.
Sin embargo esa es la historia de don Martiniano Moreno Alvarado y su familia.
Hace 43 años, en el municipio de Montecristo de Guerrero —en la zona Frailescana y colindando con la Reserva de El Triunfo—, don Martiniano Moreno Alvarado empezó la aventura de convertirse en cafeticultor del sector social siendo apenas un adolescente.
Empezó con una parcela de una hectárea que le heredó su papá. Con el producto de las ganancias de los años de trabajo en la pequeña parcela de café, adquirió otra hectárea más y una más hasta lograr lo que don Martiniano denominó Rancho Bonito.
Hace unos días, la Red Nacional de Desarrollo Sustentable (Rendrus), entregó a don Martiniano el primer lugar por el proyecto de Café Praxis que presentó en 21ª de la Reunión Estatal de Intercambio de Experiencias Exitosas como extensionistas organizados.
Los productores entregaron este reconocimiento por la labor que ha desarrollado el jefe de la familia Moreno Alvarado, al hacer crecer su cafetal hasta convertirse poco a poco en una pequeña marca que busca expandirse en el mercado local.
Su café en grano, se exporta a Japón y Europa. El siguiente paso será enviarlo ya procesado, como uno de los mejores cafés de México y también del mundo.
Durante el evento se presentaron 30 proyectos y los productores la Red Nacional de Desarrollo Sustentable (Rendrus) votaron de manera unánime por entregar este reconocimiento al productor de café de Montecristo de Guerrero, por ser un gran emprendedor, aun en circunstancias adversas.
En esta época en que por la roya naranja ha descendido la producción del café hasta en un 60%, don Martiniano ha pedido el acompañamiento de la Secretaría de Agricultura y la Secretaría de Campo, para gestionar créditos ante instituciones extranjeras que les facilitan créditos blandos y suficientes.
Claro, cuando le dieron el préstamo, el dólar valía 13 pesos, ahora está por arriba de los 18 pesos y aun así sigue pensando que los créditos son buenos cuando sirven para crecer, para ir hacia arriba aunque se presenten tiempos adversos, difíciles. Es todo un reto.
En el evento organizado por la Secretaría del Campo y la delegación de la Sagarpa, los productores consideraron el trabajo de Martiano Moreno Alvarado y su familia, es merecedor del reconocimiento y el primer lugar.
“Cuando hay acompañamiento y apoyos todos ganan”, dice don Martiano. “Nosotros como productores sacamos más y mejores cosechas que son divisas que ingresan al país, y si ingresan más recursos al comercio se reactiva la economía de nuestra zona, nuestro municipio, nuestro Chiapas”, dijo.
Tener éxito en el campo chiapaneco no es cosa fácil, se necesita de voluntad, tesón, trabajo, imaginación y constancia, además de inversión propia o mediante créditos para renovar cafetales y para cuando lleguen las épocas buenas tener que vender, pagar y administrar lo que resta, para seguir creciendo.
La familia y Chiapas valen la pena, dice este cafeticultor que para muchos en su zona es ejemplo de trabajo y lucha.
Hablar de historias de éxito entre la gente del campo, sobre todo del sector popular no es común en gran parte de la República Mexicana y Chiapas son “garbanzo de a libra”, mucho menos entre los cafeticultores, sin embargo existen, son reales.












