Rafael Hernández García es un policía de Tránsito del Estado, que combina la pasión por el dibujo con la cultura de la vialidad y la prevención. Sirve así, gustoso, a la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana y a la sociedad. En sus ratos libres, forja a nuevos artistas.
Sentado en una de las sillas del Departamento de Educación Vial, sonríe al decir que no es un improvisado. Es licenciado en Administración de profesión y pintor de vocación. Con los ojos cerrados, evoca su ingreso a la SSyPC, hace tres años.
Fue asignado al departamento de Educación Vial, en la Policía de Tránsito del Estado. Y allí se mueve como pez en el agua.
Es que sus hábiles dedos le permiten que cada curso impartido a niños, jóvenes y adultos, esté salpicado de imágenes creadas por el policía y también artista plástico.
“Una imagen dice más que mil palabras”, apunta, y tiene razón. Y esto es especialmente cierto a la hora de tratar con menores de edad.
Frente a nosotros está el rotafolio con varios carteles elaborados por Rafael.
Así, con dibujos caricaturescos, Rafael plasma en láminas y carteles reglamentos de vialidad, que buscan incentivar cultura vial y preventiva en los futuros peatones, ciclistas, motociclista y automovilistas.
Pero además, inculca valores universales como la honestidad, la responsabilidad, el trabajo, entre otros.
Con más de 40 años de dibujar, desde que a los cuatro años alguien descubriera su talento, el policía de Tránsito Estatal, ocupa sus ratos libres en forjar nuevos artistas plásticos.
Así, tras una jornada laboral en la SSyPC, sus pies se encaminan al Infonavit Chapultepec.
Con la ayuda del padre Amílcar, ya extinto, Rafael comenzó a enseñar pintura y dibujo a niños mayores de siete años, en la iglesia católica San Juan Apóstol, en el fraccionamiento Chapultepec.
El dibujo y la pintura, además de descubrir la vocación, les sirve de terapia a los niños, dice Rafael.
El policía de la SSyPC, dibuja comics, caricaturas, retratos (hizo uno al gobernador en turno). También ilustra folletos, trípticos e incluso libros. En los últimos cinco años lleva cuatro ejemplares ilustrados.
“No me pongo límites”, dice el elemento de Vialidad.
En efecto, además de su enorme contribución al Departamento de Educación Vial, Rafael concibió la idea de una botarga excepcional: “Don Tránsito”. Considerada entre las mejores cuatro de todo México.
“Estoy feliz de ser policía, ser útil a la sociedad y dejar huella en Chiapas”, finalizó.












