Doña Toñita, un ejemplo en el mercado Pascasio Gamboa

Doña Toñita, un ejemplo en el mercado Pascasio Gamboa

María Antonia Blanco, mejor conocida como doña Toñita, no recuerda con precisión su edad, ni siquiera tiene claro el día en que nació, pero sabe que desde que tenía alrededor de seis años, su padre sembraba y su madre cosechaba verduras y frutas para venderlas en los alrededores de la 1a calle Poniente, a la altura de la 4a avenida Sur en Tuxtla Gutiérrez.

Cuenta que en aquellos años los vendedores se colocaban en los alrededores de lo que hoy es el centro de abastos conocido como “mercado viejo”.

Eran dueños de un predio ubicado en donde ahora es lo que posiblemente hoy sea la colonia Xamaipac, cerca de la entonces penitenciaría, que hace unos 80 años eran predios de cultivo.

Con el paso de los años, ella y su madre comenzaron a comprar más frutas y verduras en San Cristóbal de Las Casas, por lo que viajaban diariamente, lo cual fue cambiando con el paso de los años, pues asegura que el cansancio de los viajes les fue impidiendo hacer las compras. Poco a poco se sintió más cansada de hacerlas y cargar con los bultos.

Recuerda que el mercado viejo era parecido a una casa, una construcción más pequeña que la que ahora existe.

Rafael Pascasio Gamboa fue quien inició con la construcción del edificio, pero se comprometió a hacerlo antes de ser gobernador, por lo que cuando llegó al Poder Ejecutivo cumplió con su palabra y mandó a hacer la construcción.

Lo anterior, comenta doña María Antonia, fue motivo de gran alegría entre los locatarios.

Apunta que a todos los ayudó el mandatario, pues a cada uno de los vendedores les dio un local para vender sus productos.

Con el paso de los años, ella dejó el local en el que vendían frutas y verduras junto a su madre, pero continuó vendiendo en los alrededores de este, hasta que un nuevo local quedó disponible y se le dio la oportunidad de volver.

Al pasar de los años, comenta que su hija creció también en este emblemático centro de abastos.

Ya siendo una mujer de la tercera edad dejó de lado la venta de frutas y verduras, y ahora se dedica a la venta de alcancías, las cuales compra y vende para obtener una pequeña ganancia.