Las torrenciales lluvias que se registraron en fechas pasadas, y que apenas anoche se repitieron en menor grado en Tuxtla Gutiérrez, han dejado al descubierto la vulnerabilidad que enfrentan cientos de casas que fueron construidas de manera arbitraria en los márgenes de ríos y arroyos.
Muchas de estas viviendas no solamente fueron edificadas en las orillas de estos afluentes, sino también se construyeron por encima de ellos, lo cual ha representado un riesgo latente para las familias que los habitan.
Muestra de ello es el barrio San Francisco, donde algunas viviendas fueron edificadas en antiguos cauces de arroyos, y que debido al crecimiento poblacional, el afluente fue rellenado y sobre éste se construyeron casas y negocios.
En esta colonia, una casa quedó totalmente destruida tras desplomarse, siendo la causa principal el reblandecimiento de la tierra, pues en ese lugar se ha informado que pudo haber sido paso natural de un afluente.
Personal de la Dirección de Identificación de Riesgos de Protección Civil han iniciado, desde el pasado sábado, con los dictámenes en cada una de las viviendas que presentaron daños, entre las que se encuentra el barrio San Francisco, debido al riesgo que éstas pudieran haber tenido por el reblandecimiento de la tierra y la humedad.
“Tenemos que ver nuestro mapa de peligro y los datos en cartografía para saber y determinar si este lugar era un afluente, por lo pronto se ha pedido a los vecinos evacuar un diámetro de 100 metros porque hay reblandecimiento y son rellenos que podrían traer como consecuencia un asentamiento en la estructura”, indicó William Estrada, evaluador de riesgo de Protección Civil.
De acuerdo con la Comisión Nacional del Agua (Conagua), al menos dos mil casas están construidas en las márgenes de 13 de los 21 afluentes del río Sabinal.
En total son 21 los afluentes que existen en Tuxtla, entre los que destacan: el Potinaspak, Lomas del Oriente, Poc Poc, San Roque, Pomarrosa, Santa Ana, Arroyo Blanco, Cerro Hueco, La Laguna, Río San Agustín, Ojo de Agua, Totoposte, entre otros.
La gran mayoría de los afluentes que atravesaban la ciudad de Tuxtla Gutiérrez fueron embovedados y en otros más fueron desviados sus cauces a fin de dar paso a la creación de nuevas colonias en la capital.
Sin embargo, la gran mayoría de los embovedados del municipio datan de más de 30 años, por lo que muchos presentan serios problemas de erosión y filtraciones en sus estructuras, lo que aumenta el riesgo para las viviendas asentadas sobre estas estructuras, como ocurrió el pasado viernes, donde el saldo hasta el momento es de tres viviendas con pérdida total, 15 con daños parciales y nueve con daños menores.
Organizaciones ciudadanas como “Amigos de la Cuenca del río Sabinal”, han pedido en reiteradas ocasiones que las autoridades de Protección Civil Municipal lleven a cabo una revisión de las condiciones en que se encuentran los embovedados de la ciudad, principalmente, los que se ubican en la zona Centro, toda vez que algunos de estos presentan serios problemas de desgaste.
Lo anterior cobra relevancia toda vez que las tres grandes zonas están expuestas a riesgos en esta segmentada la ciudad, por ejemplo, la zona Centro (oriente a poniente) esta expuesta a amenazas hidrológicas, hundimientos, erosión hídrica, además de ser sujeta a inundaciones por el río Sabinal, todo ello sin contar de que es la zona con mayores daños históricos por sismo.












