Dos mil niños en movilidad reciben apoyo educativo

En México, la educación de niños y adolescentes en situación de movilidad sigue siendo un desafío urgente. De acuerdo a datos del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), miles de menores migrantes enfrentan barreras en el acceso a la educación, lo que limita sus oportunidades de desarrollo y bienestar.

Respuesta

Como respuesta a esta problemática, la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, en colaboración con la Asociación Voluntarios para el Servicio Internacional México A.C. (AVSI), ha impulsado un proyecto que beneficiará a dos mil niños y adolescentes que residen en tres albergues en Sonora y Chiapas. La iniciativa incluye la entrega de computadoras portátiles y paquetes educativos, así como camisetas, gorras, mochilas, además de la implementación de talleres diseñados a fortalecer el desarrollo emocional, social, cognitivo y físico de los menores.

Uno de los pilares del proyecto es la capacitación de 50 educadores en un modelo de inclusión digna y en estrategias de educación afectiva. Estas acciones buscan mejorar la integración comunitaria dentro de los albergues y crear un entorno de aprendizaje sólido que favorezca el sentido de unidad y pertenencia de los niños y sus familias.

Evaluación en 12 meses

Con el objetivo de que el 80 % de los niños en los albergues adquieran habilidades adecuadas para su edad y mejoren su desempeño educativo, el impacto de esta intervención se medirá en un periodo de 12 meses. Más allá del acceso a materiales y tecnología, la iniciativa pone énfasis en la formación de vínculos afectivos y el fortalecimiento de la comunidad como una herramienta clave para el desarrollo infantil.

Esta colaboración fue posible gracias al trabajo de AVSI y del DIF Tapachula. Durante el evento de presentación del proyecto en el DIF La Perla, Joel Ramírez, presidente de la Estaca Tapachula y representante de La Iglesia de Jesucristo, destacó: “Esta iniciativa se basa en la idea de que la educación además de ser un derecho fundamental, también es un motor de cambio social”.