Dos problemas

"Recientemente, el Premio Nobel de Economía 2008, Paul Krugman, sostuvo que los principales escollos para el desarrollo económico de México son el crimen organizado y el factor educativo, no obstante que otras voces no tan destacadas, en el país, han señalado diversas razones que tienen que ver con desacuerdos en el Poder Legislativo, sin embargo, para que alguien así de incontrovertible coloque estos dos asuntos en ese lugar es porque miles de complejísimos problemas se pueden simplificar en dos fórmulas.

Ambos temas no son poca cosa. Alberto Espinosa Desigaud, presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana, en días pasados hizo una declaración que causó polémica en diversos círculos; señaló que en los últimos cinco años cerca de 160 mil empresas clausuraron como consecuencia directa de la inseguridad, lo cual no obstante fue refutado con palabras fuertes por el secretario de Economía, para quien esos datos no son más que una una ""ficción irresponsable"".

La fuerza de este problema está en el dinero. La Secretaría de Hacienda y Crédito Público ha identificado que en el sistema financiero mexicano se registró un excedente de 10 mil millones de dólares al cierre del año fiscal, que presuntamente provienen de actividades ilícitas. Esto es lo que se puede detectar, pero habría más que no es susceptible. Ello crea circunstancias en las que pocos pueden resistir, todo en un clima de violencia desmedida que lastima y atemoriza.

Apenas ayer, el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados daba a conocer en Ginebra que las disputas por el control de rutas y territorios entre los cárteles narcotraficantes en México son la principal causa del desplazamiento interno de unas 160 mil personas.

Sin embargo, contra el crimen hay acciones en marcha cuyos resultados se plantean en al menos diez años.

En el caso educativo, ha habido más críticas que propuestas, no obstante, ahora hay una nueva circunstancia política que abre expectativas. Además, quienes conocen del asunto han planteado una descolonización de la estructura gremial y tomar acuerdos con los propios docentes para impulsar los cambios que deban emprenderse. Es decir, los problemas están aquí, pero también las posibles alternativas de solución.

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