Heredero de un estilo pulcro de lucha libre, Doctor Salvaje es un eslabón entre el estilo luchístico a ras de loma y las nuevas generaciones aéreas, pero más que eso, se trata de un decano dentro y fuera del encordado.
Doctor Salvaje, rudo por convicción pero fino en la técnica, es ídolo en Tuxtla Gutierrez con 31 años de carrera profesional dentro del deporte de los costalazos.
Entrevistado, relató esos días de gloria en las tradicionales arenas de la capital chiapaneca, donde demostró su gran calidad junto a sus grandes maestros y sobre todo, frente a sus más grandes rivales.
Doctor Salvaje tomó su nombre de batalla en alusión a uno de sus profesores, el Doctor Quiro y Salvaje, por un evidente estado de cólera, un transe de salvajismo que adquiría cuando ingresaba al cuadrilatero a entrenar o a luchar. Era un salvaje por la intensidad con que buscaba al contrario
“El amor por la lucha libre me nació a los 11 años. Tuve ese gran sueño de ser luchador, pero al decirle a mis amigos del barrio donde yo vivía, se reían porque miraban a un niño ingenuo”, relató el profesional chiapaneco que incursionó en los ámbitos nacional e internacional.
Doctor Salvaje, con una sonrisa y con el recuerdo en los ojos, narra y se remonta a esa niñez, cuando la ilusión alimentaba su imaginación y sin importarle las burlas, buscó forjar su sueño y sobresalir en el deporte de sus amores, como él le llama.
Su primer acercamiento a un gimnasio fue en enero de 1983. Recuerda que su primer día de preparación no fue lo que esperaba, pues se llevó una golpiza como las que se acostumbraban en esos tiempos, como prueba para el novato, quien demostraba su interés al regresar al día siguiente.
Pero ¿cuál fue la sorpresa? Doctor Salvaje no regresó. Desilusionado pensó que el entrenamiento que buscaba requería mayor disciplina y continuidad de la que podía ofrecer.
“Ahora digo, 'qué bueno que me pasó, porque eso golpeó mi orgullo' y me dije, 'tengo que volver a llegar'”, dijo con una sonrisa retadora y con el puño cerrado, el luchador que en su vida diaria trabaja instalando equipos de sonido, pero que muestra habilidad y disposición para casi cualquier oficio.
En enero de 1984 regresó a los entrenamientos, después de un año de meditación. Este retorno le cargó de motivación y fue el momento cuando inició de nuevo su entrenamiento, uno que no dejaría hasta llegar al estrellato local.
En este arduo camino encontró lo mismo el abucheo del respetable, pero a la vez los aplausos y alaridos del público que vio su debut el cinco de octubre de 1984, en el bando de los rudos, de los malos.
A pesar de ser un luchador del bando rudo, la gran capacidad técnica que posee evidenciaba su entrenamiento al lado de los mejores, pues fue instruido por un luchador de estilo clásico como fue Rafael Martínez “La Bestia” (QEPD), quien le inculcó las bases de este deporte.
Pero su preparación cumbre llegó al entrenar al lado de dos grandes maestros, Los Astros I y II, profesores que no congeniaban con sus alumnos ni arriba ni abajo del ring. Muy opuesto a lo que se vive ahora, pues los instructores son más accesibles pero no menos estrictos.
“Para mí la lucha libre debe ser a ras de lona, clásica no aérea, que a veces es necesaria, pero no congenio con lo aéreo. Me place verlo, pero practicarlo, no”, aseguró el veterano gladiador al opinar sobre la lucha libre actual. Dice no estar ni a favor ni en contra de la lucha libre actual, ya que entiende es producto de una evolución natural.
Entre los rivales más fuertes y reconocidos del Doctor Salvaje figuran Guerrero Zulú. El más odiado fue Grandaman, quien le despojó la incógnita, de su máscara, un preciado tesoro, el 30 de agosto del 2008.
De igual forma le tocó lidiar con rivales que llegaban a invadir la capital chiapaneca como El Corsario y As del Espacio, provenientes de Villahermosa, pero no eran los únicos, ya que en el ámbito local buscó el campeonato mundial de peso semicompleto, que era ostentado por El Gringo, pero no tuvo la oportunidad de retar a este gladiador, ya que no pertenecían a la misma división.Una de sus últimas rivalidades fue con el Capitán Furia, quien le despojara de la cabellera por primera vez el 18 de noviembre del 2012, una de las apuestas más dolorosas junto con la de la máscara en la carrera del gladiador chiapaneco.
Las satisfacciones más grandes y triunfos dentro del pancracio han sido el haber ganado la cabellera a Dr. Quiro, después de haber formado una de las parejas más sólidas de Chiapas, de igual forma recuerda haber ganado el duelo de apuestas al obtenener la máscara de Súper S, quien resultó ser Rafael Martínez La Bestia, su maestro dentro de este deporte y al As del Espacio.
Los campeonatos no fueron la excepción, al obtener el campeonato de peso medio y semicompleto de estado, pero el mismo Doctor Salvaje presume su más grande logro: “Ser del gusto del público como rudo, ya que al exponer mi mascara y luego mi cabellera, escuchaba porras hacia mi persona”.
Pero no todo fue éxito y gloria. Uno de los momentos más difíciles para el Doctor Salvaje fue sufrir una lesión en el tórax y el tabique nasal, muy graves, a tal grado de pensar en el retiro.
Sin embargo el amor a este deporte sacó adelante al gladiador, aunque él mismo ha pensado en su retiro dentro de unos pocos años, para dar paso a las nuevas generaciones.
“Éste es el deporte de mis amores, porque hasta el día de hoy sigo preparándome junto a los muchachos, quienes también tienen esa ilusión de pisar por vez primera un cuadrilátero”, dijo.












