De acuerdo con el Consejo de Cuenca de los ríos Grijalva y Usumacinta, el dren pluvial que colapso con las pasadas lluvias en Tuxtla Gutiérrez, trabajaba al 50 por ciento de su capacidad.
De acuerdo con este organismo, las bóvedas pluviales del municipio de Tuxtla vienen funcionando desde hace 70 años, donde la gran mayoría no han recibido el adecuado mantenimiento.
Asimismo, el organismo advirtió que la probabilidad de que ocurra una inundación en la capital del estado es alta, debido a la ubicación topográfica que presenta la ciudad, misma que se encuentra en la zona más baja del valle.
Técnicamente el Consejo de Cuenca señaló que el diámetro de los drenes pluviales debe de ser de hasta cuatro metros, situación que obliga a las autoridades a realizar excavaciones profundas y que implica la destrucción de las vialidades, esto sin contar las instalaciones de drenaje, agua potable y energía eléctrica, lo que representa un alto costo para las arcas municipales por lo que la gran mayoría evita hacer dichos gastos.
En ese sentido, hizo un llamado al Gobierno Municipal a gestionar recursos para iniciar la instalación de un sistema de drenes pluviales, como parte de un proyecto integral y de continuidad.
El Consejo de Cuenca de los ríos Grijalva y Usumacinta detalló que en Tuxtla Gutiérrez debe estar prohibido el construir viviendas en los afluentes del río Sabinal y sus márgenes, con la finalidad de evitar tragedias como las ocurridos el pasado 2 de septiembre, donde las torrenciales lluvias dejaron pérdidas millonarias por la destrucción de casas y vehículos, además de la muerte de tres personas.












