De un 70 por ciento se proyecta la caída en la venta de dulces tradicionales rumbo a las celebraciones de Todos los Santos y Día de Muertos. Algunos de los vendedores en el mercado Juan Sabines han optado por reducir sus pedidos o bien, incrementar sus precios ante el aumento en los insumos para elaborarlos.
“A estas alturas se sentía distinto el ambiente”, narró doña Asunción, una de las vendedoras de dulces en este centro de abasto popular; dijo que para estas épocas en vísperas de la celebración, se tenían pedidos hechos para recibir a los marchantes con una gran variedad de “manjares”, sin embargo, este año será distinto.
La proyección es mala, ya que la vendedora ejemplificó con los alfeñiques de azúcar, de los cuales en años anteriores realizaba pedidos de hasta mil 200 piezas, ante la incertidumbre de este 2020 sólo encargó 400, es decir, sólo el 30 por ciento de lo que vende en épocas normales.
La falta de clases presenciales y el trabajo a distancia son los principales golpes a este comercio, pues los concursos de altares en las escuelas, oficinas y otros lugares no se realizarán como en años anteriores. Doña Asunción afirma que eran las compras de estudiantes y trabajadores los que levantaban la venta en esta época. Este año “ni sus polvos”.
Aceptó que aunque el cambio de semáforo epidémico a color verde es un rumor, los comerciantes de dulces no van a arriesgarse, piensan que las posibilidades de un regreso a clases antes de noviembre es muy bajo, por lo que para evitar pérdidas prefieren actuar a lo seguro.
Al igual que ella, más de una veintena de familias se dedica a vender dulces en este mercado, sin embargo existen muchos más comerciantes en otros puntos de la ciudad que verán mermados sus ingresos de forma significativa. Por ello, al menos esta tradición en el 2020 se ve en peligro.
La comercialización de los dulces en la época de “todo santos” sostiene y da un respiro a muchas familias que se dedican a esta actividad, sin embargo, las empresas familiares se verán afectadas, no sólo en Chiapas sino en todo el país, como en el caso de CDMX, de donde proviene la totalidad de calaveras de azúcar que se venden en los mercados locales.
Alza a los precios
Por si fuera poco, al tema de la pandemia se le suma el incremento en los insumos básicos para la elaboración de los dulces; el más relevante es el caso de la azúcar, que desde agosto sufrió un marcado incremento en su precio tanto a mayoristas como a precio al público.
De acuerdo al Sistema Nacional de Información e Integración de Mercados (SNIIM), sólo en Tuxtla Gutiérrez durante la primera semana de octubre de 2020, el costo del saco de azúcar con 50 kilogramos fue de 918 pesos con 75 centavos, precio mayorista, tuvo un incremento de más de 30 pesos respecto a agosto pasado. Al precio al público varía de 18 a 21 pesos en tiendas de abarrotes, hasta cantidades superiores a los 28 pesos en supermercados.












