"El medio ambiente es degradado silenciosa y lentamente, pero sin pausas. Aire, agua y suelo pierden sus cualidades vivificantes por la arrasadora acción del hombre. Científicos del mundo cada vez más alzan voces de alarma, mientras que los gobiernos asumen posiciones lentas o francamente tibias, aun cuando el mal nos afecta directamente.
Más fácil que descontaminar es no contaminar. Eso podemos aprenderlo en las primeras lecciones escolares. El problema radica en que, en los hechos, el quehacer industrial limpio reduce las utilidades de las grandes corporaciones; por algo China y Estados Unidos no han firmado el Protocolo de Kioto.
La Tierra pierde sus propiedades productivas cuando es contaminada, empobrecida o distorsionada por experimentos genéticos que persiguen la ganancia rápida y grande sin considerar los costos, o cuando se somete al excesivo castigo de los pesticidas y fertilizantes.
En México, el futuro ya nos alcanzó. Oaxaca enfrenta temperaturas insólitas de 42 grados centígrados que son causa de 75 incendios forestales en 8 mil hectáreas de bosques y pastizales, que agravan la escasez de agua. Proliferan las enfermedades gastrointestinales y la producción de alimentos se reduce. Eso no es casual, sino resultado del calentamiento global.
Más ejemplos: en la zona boscosa de Querétaro se registra la desaparición de especies vegetales y animales; y en las costas del Pacífico y del sureste mexicano es visible el aumento en el nivel del mar, que reduce las playas y destruye los caminos más próximos. Estos cambios no sólo afectan la salud humana, sino que golpean la base de vida de las poblaciones, alterando sistemas de producción, consumo y siembra, lo que afecta la economía del país. Esto perpetúa la miseria de las áreas menos desarrolladas del territorio.
Como senaló ayer el Presidente, ""no vamos a poder frenar el deterioro ambiental si no terminamos con la miseria y la pobreza extrema en la que viven millones de mexicanos y de personas en el mundo, que hace que vayan poco a poco corriéndose los recursos naturales; pero tampoco vamos a poder frenar la miseria si terminamos con el medio ambiente"".
Qué bueno que se hayan puesto en marcha programas de educación ambiental en las escuelas de México; sin embargo, la concienciación es un bien que se consolidará en el mediano y largo plazos. Ante lo que pasa en Oaxaca, en Querétaro y en todo el país se necesitan medidas urgentes, como adecuar las leyes a las prioridades actuales para poner fin a la contaminación; endurecer las sanciones a los ecocidas, y alentar a quienes se ajustan a las normas del desarrollo sustentable.
Un avance nada despreciable fue la reciente aprobación de la Ley General de Vida Silvestre, que no gustó a los desarrolladores de litorales, pero que era urgente para detener la extinción de los manglares.
Del mismo modo que el estridente crimen organizado es encarado con decisión y valentía, la callada pero irreversiblemente letal contaminación del medio ambiente va a ser detenida cuando se logre coordinar una acción global contra ella, y cuando el gobierno y los empresarios mexicanos asuman que un país limpio ayudará a que sea más próspero. Si no lo hacemos así, esperemos el caos. (El Universal)
"











