"Se niegan a aceptarlo, se incomodan cuando se les toca el tema y le dan vueltas y explicaciones; pero en los hechos es evidente que Marcelo Ebrard ha iniciado un lento pero claro proceso de toma de distancia de quien fuera su impulsor político para llegar al GDF.
Andrés Manuel López Obrador se volvió, desde hace tiempo, una figura incómoda para el jefe del Gobierno. Sus acciones radicales, su tendencia a la baja en las encuestas que arrastró al PRD y su obsesión por controlarlo todo y ser el único jefe -""el movimiento soy yo""- hicieron que en el Palacio del Ayuntamiento decidieran ir, poco a poco, cortando el cordón umbilical, y comenzarán a perfilar, ya sola, la figura, el grupo y el proyecto político de Ebrard.
Aunque en el discurso formal mantiene su lealtad y su reconocimiento al tabasqueno y nunca habrá una separación pública y ruidosa, en la real politik Marcelo ya está dando pasos propios y algunos incluso en sentido contrario a los de AMLO.
La primera senal de toma de distancia se dio en las irresueltas elecciones internas del PRD. Si bien apoyó con acciones y programas a Encinas, Ebrard nunca se metió de lleno a la disputa por la dirigencia nacional y centró su estrategia y sus fuerzas en sacar a Alejandra Barrales como dirigente en el DF, y como cabeza de playa de su naciente grupo propio.
""Que se desgarren entre ellos, nosotros a lo nuestro"", llegó a comentar el gobernante capitalino a sus cercanos, en medio de la reyerta por el CEN entre Los Chuchos y lopezobradoristas. Aquello fue el comienzo de un parricidio político en el que el pupilo iniciaba la diferenciación de su tutor. Lo mismo que hizo en su momento Andrés Manuel con Cuauhtémoc Cárdenas, cuando desde el GDF comenzó a crecer su figura y a perfilar su proyecto propio después del 2000, ahora lo hace Marcelo para con el tabasqueno.
Fue en el debate petrolero, en el Senado, donde la ejecución del ""parricidio"" se hizo evidente. Al lanzar como suya la convocatoria a una consulta popular sobre las reformas a Pemex, Marcelo no sólo arrebató la estafeta del movimiento contra la privatización que AMLO siente de su propiedad, sino que mandó la senal clara e inequívoca de que en su estrategia cabían todos los grupos del PRD.
El primer golpe al patriarca se dio cuando Guadalupe Acosta Naranjo, dirigente interino del PRD y cabeza de Nueva Izquierda -grupo antagónico del lopezobradorismo-, dio su apoyo público a Marcelo y a su consulta. El acercamiento de Los Chuchos al jefe del GDF, con quien mantenían hasta entonces una confrontación, fue el inicio de las nuevas alianzas que busca Ebrard.
El segundo y doloroso golpe para AMLO fue la aparición, esta semana, de Marcelo junto a Cuauhtémoc Cárdenas. El ingeniero avaló públicamente la consulta de Ebrard y contribuyó a que el jefe de Gobierno avanzara en su deslinde.
Así que le podrán llamar como quieran, podrán decir que ""no hay ruptura y mucho menos divorcio o separación""; pero en la realidad un Marcelo Ebrard que se acerca a Los Chuchos y a Cárdenas se está alejando de AMLO. Y comenzó el parricidio.
Priístas ofendidos
Antes de la turbulenta salida de Santiago Creel y su asunción como coordinador panista en el Senado, a Gustavo Madero se le oyó varias veces comentar que en esta etapa ""las alianzas políticas son determinantes para sacar acuerdos importantes para el presidente Felipe Calderón"". El chihuahuense defendía la cercanía con el PRI como necesaria, aunque, advertía, ésta se diluirá conforme se acerca la elección del 2009.
En esa lógica, pragmática y realista, fue que el nuevo coordinador del PAN en el Senado declaró hace días que esperaba el voto de una parte de los congresistas del PRI a favor de la iniciativa energética de Calderón.
Pero esa expresión no gustó nada en las bancadas del PRI. En la plenaria del grupo priísta en el Senado esta semana se dejó sentir el malestar que provocaron los comentarios de Madero y varios senadores del tricolor se dijeron indignados por sus afirmaciones. Otros, como Heladio Ramírez, incluso urgieron a su coordinador, Manlio Fabio Beltrones, a definir ""si hay o no propuesta del PRI para la reforma energética"" y si el tema se llevaría a un periodo extraordinario.
La respuesta de Beltrones fue que no existía, ya acabada, una iniciativa priísta, aunque había propuestas y planteamientos que se estaban analizando para definir si se planteaban como iniciativa propia o se incluían en los dictámenes del texto de Calderón.
Entonces, Gustavo Madero zestá o no en lo cierto? Quizá no lo dijo con mucho tacto, o no utilizó las frases ambiguas y simuladoras que suelen usar los políticos del PRI, pero tampoco mintió al afirmar que espera el voto de algunos priístas a favor de la reforma calderonista, porque el PRI aún no tiene posición propia y consensuada sobre la Reforma Energética. Salvador García Soto (El Universal).
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