Bajo un ambiente festivo y familiar se vivió el eclipse solar anular 2023, el cual pudo observarse con la ayuda de telescopios. En diferentes puntos de la ciudad de Tuxtla Gutiérrez fueron instalados equipos telescópicos para poder disfrutar del fenómeno astronómico, siendo definido por los expertos como un ocultamiento o desaparición de un objeto a causa de otro.
Lugares como el parque hundido de la Universidad Autónoma de Chiapas (Unach), la calzada de las Personas Ilustres, el parque Bicentenario, así como el Planetario Tuxtla, se nutrieron de visitantes.
Niñez, mujeres, hombres y personas de la tercera edad mostraron su interés por disfrutar de este evento, siendo también registrado hacia el año de 1991, y que será posible volver a disfrutarlo dentro de 33 años.
De manera específica, en la calzada de las Personas Ilustres y el Planetario Tuxtla, el Club Astronómico “Jatamatzá” estuvo presente y se colocaron los telescopios que fueron calibrados por un buen grupo de voluntarios, quienes, además, colocaron filtros para evitar daños a la retina de los observadores.
Los grupos de observadores rebasaron los miles en varios de los puntos, pues nadie deseaba perderse la oportunidad tan especial en la vida.
En el Planetario se llevaron a cabo actividades, como la presentación de un grupo musical de jazz de la Escuela de Música de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach), una exposición fotográfica y un ritual de origen maya.
Ritual ceremonial
A eso de las 11 horas con 26 minutos se alcanzó el 80 por ciento de cobertura de la luna al sol; en este instante, en el Planetario Tuxtla, “el tata Diego”, un hombre de origen mam de la región Soconusco realizó el ritual en la parte exterior del edificio, justo en un pequeño montículo, el cual permitió a los presentes disfrutar y observar desde cualquier punto donde se encontraban.
Compartió que el ceremonial se hace desde hace más de mil 800 años, de acuerdo al calendario tzolkin, con base a los usos y costumbres de la etnia maya mam, de la región Soconusco en Chiapas.
“Realizamos este ritual con mucho cariño, con mucho amor a todas las generaciones que hemos estado caminando aquí en este santo planeta”.
Sobre el ritual, explicó que este protocolo maya mam se adoptó desde hace muchos años en el Consejo Regional Indígena del Soconusco, que preside “el tata” Esteban Verdugo, quien al mismo tiempo es gobernador indígena de la región.
“Consiste en un protocolo mam, en donde en primer lugar se pide permiso a las cuatro esquinas del mundo, a los elementales, el sol, la tierra, las estrellas, el agua y el fuego, y a la vez se pide bendición para todos los presentes en el lado material y espiritual, hasta la cuarta generación, incluyendo a la representación del abuelo Pakal, el caracol que representa el cero en la aritmética maya, y que también representa a fuerza del mar, y los inciensos, que son justamente para poder armonizar el aura de las personas y unas sonajas que representan el sonido, lo cual es parte de la armonización de todo ser humano”, explicó.












