"Paulina Fernández * CP. La recolección de la espadaña para la celebración de la Santa Cruz que realizan habitantes del municipio de Suchiapa ha puesto en riesgo de desaparición definitiva a esta planta considerada un fósil viviente, y a su vez, a la tradición ancestral y religiosa que caracteriza a este pueblo.
Después de una travesía de seis días para encontrar la espadaña, con las manos lastimadas y con cansancio evidente, Martín Champo, nativo de Suchiapa y miembro de uno de los aproximadamente 20 grupos de espadañeros, cuenta que la subida anual al cerro Nambiyigua en Villaflores, donde cortan las hojas de espadaña, significa para ellos una ofrenda, una tradición religiosa que ha sido heredada de sus abuelos.
Después de la larga caminata bajo el intenso sol, niños, jóvenes y adultos zoques se dan a la tarea de la recolección de esta planta que de acuerdo con algunos investigadores, podría tener de 3 mil a 5 mil años de existencia y que únicamente se encuentra en el estado de Chiapas.
A pesar del cansancio por la larga caminata, los indígenas realizan esta actividad de manera cuidadosa. La única herramienta son sus manos pues no son permitidos los objetos cortantes, según cuenta Martín, quien desde pequeño ha llevado a cabo esta tradición que se ha transmitido de generación en generación.
La espadaña o dion merodae, una planta de la familia de las cicadaceae, es una especie protegida no sólo por su antig¸edad sino por su difícil reproducción, lo que hace que su población sea muy reducida.
La amenaza que pese sobre la sobrevivencia de la espadaña, de acuerdo con el delegado en Chiapas de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), Ricardo Alfonso Frías López, se incrementa debido a que esta planta tiene sexos separados, es decir, hay plantas macho y hembra, por lo que su reproducción resulta complicada y tardada.
Coincide en esto el coordinador del Centro de Comunicación Ambiental de Pronatura Sur AC, Isauro Vidal, quien asegura que esta planta viene de la prehistoria y que tarda alrededor de 70 años en crecer.
""Es una planta diónica, es decir, tiene sexos separados y para que se polinice se necesita de un escarabajo especial; su reproducción es un proceso largo que termina en pocos minutos con esta práctica que año con año realizan los espadañeros"", explicó.
Este problema ambiental enmarcado en una tradición ancestral se debe a la falta de estrategias que permitan sopesar el saqueo de la milenaria planta, precisó la coordinadora del Consejo Consultivo para el Desarrollo Sustentable de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), Juana García Palomares.
""Al ser una planta cuya regeneración es muy difícil, debe trabajarse en ese sentido para que la tradición se pueda conservar. Se requieren de esfuerzos interinstitucionales y de los propios habitantes"", dijo.
Y es que ni la población ni las autoridades correspondientes han puesto en marcha estrategias comprometidas para proteger el hábitat de la espadaña y reducir el impacto ambiental que ocasiona anualmente esta tradición que enmarca la celebración de la Santa Cruz.
De acuerdo con un estudio realizado por Pronatura Sur AC, los grupos de espadañeros son alrededor de 20 y están conformados por un promedio de 20 a 35 personas, principalmente habitantes del municipio de Suchiapa que año con año acuden al cerro de Nambiyigua en Villaflores.
""Cada año se cortan unas 40 mil hojas de espadaña, lo que significa que se utilizan alrededor de 800 plantas"", dijo Isauro Vidal, coordinador del Centro de Comunicación Ambiental de esta asociación.
En este sentido, la coordinadora del Consejo Consultivo para el Desarrollo Sustentable de la Semarnat, Juana García Palomares, aseguró que tanto autoridades ambientales como los propios indígenas zoques difieren en el número de plantas que aún quedan en el lugar.
""En pláticas con estas personas se ha logrado convencerlas de que en vez de que traigan 300 hojas ahora la gente va a disminuir el corte, van a traer 50 hojas cada uno, que aunque aún es mucho, al menos es un avance. Al bajar esta presión puede haber una recuperación de la planta"", consideró.
Asimismo, aseguró que se está trabajando en el proyecto de un vivero para que ahora se haga una reforestación y es que, aunque ha habido esfuerzos por parte de la gente, la reforestación se ha realizado ""como Dios les da a entender"", entonces la idea es que ahora se haga con técnica, ""que vayan los especialistas"", dijo García Palomares.
De esta forma, mientras algunos buscan continuar su tradición ancestral, pocos asumen la responsabilidad en la protección de la espadaña, elemento importante en la fiesta de la Santa Cruz en Suchiapa que año tras año espera la llegada de cientos de fieles quienes acompañados del pito y del tambor, sustraen las cada vez menos hojas existentes para adornar los altares de esta celebración.
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