Economía Informal

"El origen



En otras ocasiones hemos hablado acerca de las fallas que tiene la economía mexicana y también sobre los repartos de culpas que hacen los políticos, y muchos académicos, entre las diferentes formas que se han utilizado para administrarla.

Sin embargo, este tema no parece dejarnos, y por ello quisiera hablar nuevamente sobre el asunto, a ver si sirve de algo.

Durante mucho tiempo se ha calificado muy bien el periodo llamado ""industrialización vía sustitución de importaciones"", que incluye al famoso desarrollo estabilizador. México creció, desde 1946 hasta 1970 a un ritmo ligeramente superior a 3% por habitante cada ano, con una inflación inferior a 5%. De esos 25 anos, es a la segunda mitad a la que se le llama desarrollo estabilizador, porque así le puso Antonio Ortiz Mena, secretario de Hacienda durante esa docena de anos. Sin embargo, no hay una gran diferencia en la política económica de esa segunda mitad del periodo con la anterior, en donde tanto el crecimiento como la inflación fueron muy similares. Tal vez la diferencia más interesante esté en las dos devaluaciones ocurridas en la primera mitad, en 1948 y en 1954. En la segunda mitad, no hay devaluaciones, aunque sin duda esto se debe a que la devaluación de 1954 es la única que se decidió, que no nos cayó de pronto, abriendo un espacio de crecimiento sin devaluación que se aprovechó en las siguientes dos décadas.

Por razones que todavía no me quedan del todo claras, a estos anos se les llamó ""milagro económico mexicano"". No me queda claro porque no hay nada milagroso en el crecimiento con baja inflación en ese periodo. Prácticamente todos los países del mundo occidental hicieron exactamente lo mismo: crecer sin inflación. Y muchos de ellos lograron crecer más rápido que México, por cierto.

El origen de ese cuarto de siglo extraordinario tiene que ver con el fin de la Segunda Guerra Mundial y las decisiones que se tomaron a nivel internacional para evitar un nuevo conflicto. Digo que es extraordinario ese periodo porque no podemos encontrar, en la historia de la humanidad, otro cuarto de siglo con crecimiento y baja inflación.

El crecimiento económico sostenido es algo que los humanos conocemos desde fines del siglo XVIII, y no en todos los países. Antes de esa época, no había forma de crecer, porque la producción dependía fundamentalmente de la tierra, de manera que para producir más había que tener más terreno, y eso implicaba obtenerlo a la fuerza, normalmente. Así, tal vez sólo en los mejores momentos del Imperio Romano, justo alrededor del inicio de nuestra era, puede uno encontrar una época en que se logra producir más, gracias a la obtención de más tierras, sin que los precios subieran. Pero es un caso complicado de analizar, y no se puede comparar con facilidad con la economía moderna.

El crecimiento sostenido es, creo, inseparable del capitalismo. Es precisamente este nuevo sistema económico (nuevo para el siglo XVIII, es claro) lo que permite que grandes regiones del mundo puedan producir cada vez más, es decir, puedan generar más valor agregado. Indudablemente, este sistema económico altera la vida que tenían las personas antes. Las relaciones sociales alrededor de la producción se modifican de manera profunda, como Carlos Marx atisbó en su momento, e intentó explicar. Estos cambios no necesariamente resultan daninos, aunque hay la creencia que así es. Tan no han sido daninos, que los seres humanos vivimos indudablemente mejor (y más tiempo) que hace 200 anos. Todos, pero algunos mucho mejor que otros, y es esto lo que hace al capitalismo poco atractivo. Es decir, se le atribuye al sistema económico una desigualdad profunda, lo que es un error.

El problema que el capitalismo hace evidente es la gran diferencia entre quienes no tienen nada y quienes tienen éxito en este sistema. Mientras que los primeros no mejoran en nada, los exitosos pueden acumular cantidades absurdas de dinero, que si lo medimos así, supera lo que tenían los reyes en la Edad Media, por poner un ejemplo. Sin embargo, es también el capitalismo el que permite la existencia de muy grandes grupos de población que no están en los extremos, y que nunca antes fueron numerosos. Si quiere usted llamarle a ese grupo ""clase media"", está bien.

Así, si la desigualdad la medimos incorporando a estos grupos de en medio, resulta que hay una clara disminución durante el capitalismo. Pero si medimos sólo los extremos: de un lado a Carlos Slim, Warren Buffet o Bill Gates, y del otro a los intocables de la India, o a los negros de Darfur, o a algunos grupos indígenas en América Latina, el asunto parece obsceno.

Este sistema, con todos sus defectos, tuvo 25 anos de oro, que son los mismos en que a nosotros nos fue bien. Cómo ocurrió eso, y por qué dejó de ocurrir, lo platicamos el jueves.

"